Haití: presiones internacionales

Manuel Hernández Villeta
La Marcha Verde

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

Los dominicanos tienen que enfrentar las presiones de organismos internacionales que abogan por una libertad de fronteras; que se permite el libre tránsito de haitianos ilegales y que en forma graciosa se regale la nacionalidad. Lo lamentable es que hay instituciones y personalidades dominicanas que trabajan a favor de esta causa.

Los haitianos que nacieron de padres ilegales, ya lo dicen los tratados constitucionales, no son dominicanos. Los organismos internacionales quieren obligar a que a estas personas se les conceda la nacionalidad con derecho al voto y a ser elegidos a cargos en elecciones futuras.

Llegan incluso esas instituciones a mentir en sus informes periódicos, para ir creando conciencia de que los dominicanos les dan mal trato a los haitianos, y que esa situación debe de ser corregida en lo inmediato. Dice que se fomenta la discriminación por asuntos de piel, idioma y religión desde este territorio, lo cual no está de acuerdo con la verdad.

Los representantes locales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados faltan a la verdad cuando presentan la situación de los inmigrantes ilegales. Este país tiene leyes que hay que cumplir, y no pueden llegar extranjeros a desplazarnos.

Amnistía Internacional llega a hablar de que se violan los derechos humanos, comunitarios e institucionales de los haitianos. Puede ser que se den casos aislados, pero los haitianos en gran sentido no son maltratados. En verdad, los constructores y agro-industriales los asimilan de inmediato, dándole trabajo, estén como ilegales o legales.

Tanto el Alto Comisionado como Amnistía Internacional dejan de lado que la República Dominicana se ha convertido en el principal auxilio hacia Haití; que cientos de estudiantes legales se encuentran en universidades y escuelas técnicas dominicanas y que sus mujeres por miles vienen a parir a nuestros hospitales de maternidad.

Lo que presionan estos dos organismos internacionales es que haya una frontera blanda, donde los haitianos puedan entrar y salir sin ninguna restricción, y que los dominicanos vayan directamente a echarse a hombros las crisis económica y política que sufre Haití.

Los males haitianos vienen de lejos y los responsables generales son las grandes potencias, que saquearon sus riquezas, colocaron en los gobiernos a dictaduras férreas, y ahora se quieren presentar como salvadores, pero sin sudar una gota en el esfuerzo por democratizar y desarrollar a Haití.

Desde luego que no son sólo los haitianos los que tienen ilegales en el territorio. Pero los haitianos constituyen la mayoría, además de que al estar solo dos países sobre la misma isla, es fácil el trasiego y los intereses comunes.

Lo dominicanos tienen que seguir siendo solidarios con los haitianos, pero no más de ahí. Son dos países que deben seguir rutas independientes. No puede haber integración política y económica, porque ello sería dar un paso atrás en nuestro desarrollo.

Hay que respetar los valores religiosos y tradicionales de cada país, y Haití es totalmente diferente a dominicana.

Nuestra obligación central tiene que estar enmarcado en buscar soluciones a la crisis dominicana, y no estar buscando meternos en asuntos internos de otros países.

Los organismos internacionales no tienen que obligar a nadie a que vaya a resolver la crisis de otros países. ¿Y qué buscan las grandes potencias con estas intromisiones? Permisos para explotar a la libre sus recursos mineros, control político y zarandear sus instituciones neo-natas. Rechazamos las presiones para que los dominicanos permitan el libre tránsito por la frontera. Señores de Amnistía Internacional y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, nuestra soberanía no tiene precio ni se alquila. !Ay!, se me acabó la tinta.

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