De Hatos y Hatillos

Rafael Peralta Romero
El sociólogo e historiador Alfredo Rafael Hernández nos ha enviado un juicioso análisis de la reciente crisis social haitiana

Por Rafael Peralta Romero/Voces y ecos

Parecería que el Hato Mayor del Rey saliera de gira por el Sur y el Cibao y, como los marineros, tuviera en cada puerto un amor para ir llenando de Hatos y Hatillos gran parte del territorio nacional. Pasan de la docena las comunidades que llevan una de estas palabras en su nombre. La más antigua queda en el centro de la región Este.

Hato: campo destinado a la cría de ganado; hatillo, hato pequeño. Hato Mayor del Rey, que data de la era colonial, parió mucho después a la provincia Hato Mayor, de la cual es el municipio cabecera. Luego vinieron hatos viejos y nuevos, pequeños y mayores hasta crear un hato (un lío) propio de nuestra geografía política.

Hemos encontrado ocho distritos municipales cuyos nombres se relacionan con el sustantivo hato. En Santiago tenemos a Hato del Yaque, a ocho kilómetros del centro urbano. Pero en la misma Ciudad Corazón, próximo a la avenida Hispanoamericana, late el barrio Hato Mayor y nada tiene que ver con los hatomayorenses.

Camino a la Línea, adscrito al municipio Guayubín, aparece Hatillo Palma, “donde nacen tantas flores, donde nació Zoraida…”. También en Guayubín viene creciendo Hato al Medio, que todavía es sección. Si ponemos la proa hacia San Juan de la Maguana encontraremos a Hato del Padre y Las Maguanas de Hato Nuevo.

En Las Yayas, provincia Azua, está el distrito Hato Nuevo Cortés y de regreso hacia San Cristóbal daremos con Hatillo y Hato Damas, también distritos municipales. Pero como hay nuevo, también existe el Hato Viejo, este aparece en Guerra, provincia Santo Domingo.

Cosas son de nuestra cultura y de la distracción de los legisladores.

Las absurdidades pasan de los hatos a las lagunas. En Valverde tenemos el municipio Laguna Salada. Tres distritos municipales le son homónimos: Las Lagunas Abajo, en Moca; Las Lagunas, Padre Las Casas, y Laguna de Nisibón, en Higüey. Son nombres originados en la topografía de estos lugares, dirán algunos.

Justificado lo anterior, que alguien explique qué necesidad hay de que dos distritos municipales lleven por nombre Quita Sueño, uno en San Cristóbal y el otro en Cotuí. De paso, mal escrito, pues las expresiones formadas por un verbo y un sustantivo dan origen a una palabra, en este caso Quitasueño, como sacacorchos, cubrecama…

Clavellina es una flor parecida al clavel. En su honor, dos distritos municipales llevan su nombre: Clavellina, en Azua, y Las Clavellinas, en Los Ríos. ¿Con qué se identifican los naturales de estas comunidades de similar nombre? ¿Se reparten el mismo gentilicio? Procede usar el buen sentido antes de legalizar nombres de lugares.

rafaelperaltar@gmail.com
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