¡“Democracia” asaltada!

¡“Democracia” asaltada!
¡“Democracia” asaltada!

Por Narciso Isa Conde

Este histórico día de la Marcha del Millón hay que decir lo que muy pocos se atreven a denunciar y proponer: esta es una falsa democracia, asaltada, secuestrada, manipulada… por un sistema de partidos controlados por grupos políticos y económicos conservadores y claques mafiosas de viejo y nuevo cuño.

Ninguno escapan a esta calificación (PRSC, PRD-PRM, PLD, PQD, PUM, PAN, PLE-PLA… y demás yerbas, no aromáticas), aunque ciertamente el campeón entre estos grupos de atracadores y depredadores sea el PLD, ahora bajo el mando de Danilo y ayer de Leonel.

Vale decir que el PRM no es nada nuevo ni diferente. Viene de esa “cultura” pestilente, entronizada durante décadas, ahora bajo control de las facciones de Hipólito y Abinader; ambas conservadoras, actuando dentro de las mismas reglas, protegiendo sus corruptos preferidos, incluidos los de Odebrechet.

Por eso de entrada afirmo que nadie habrá de verme a favor de esas y otras opciones electoreras conservadoras y corrompidas, ni legitimando la Trampa del 20-20; en un contexto en que la facción oficialista tiene ventajas delincuenciales y la opositora sistémica no es sustancialmente diferente.

Estar jartos/as de la cúpula del PLD y su consorcio bandidezco, no debería llevarnos a favorecer un bloque opositor plagado de escoria políticas. Ese tipo de recetas derechosas ya se tornaron en frustraciones… primero con el PRD-Guzmán, luego con el PRD-Jorge Blanco, después con el PLD-Leonel, a continuación con el PRD-Hipólito, a seguidas con PLD-Leonel y ahora con PLD-Danilo.

En verdad, porque el pueblo y una parte de sus movimientos sociales y políticos con vocación transformadora no enfrentaron entonces debidamente esos reciclajes del sistema, estamos como estamos; con el agravante de que después del respiro liberal de Guzmán, malo sobre malo da peor cada vez.

Por eso, en Marcha Verde, sin violentar su diversidad y sin rechazar que militancias partidistas vayan a la calle con ella sin exhibir sus banderas y símbolos, hay que oponerse a incursiones y formulas electorales que los ayuden a volver a alzarse con el patrimonio nacional. MV no debe prestarse a ser palanca ni del oficialismo ni de la oposición comprometida con este desastre.

Corrupción e impunidad constituyen sistema y estructuras arraigadas, que lo pervierten todo; más cuando se trata de grupos proclives a robarse todo lo ajeno, asociados a un empresariado delincuente que invierte en sus costosas candidaturas.

Andamos por caminos diferentes al electoral, porque esto hay que arrancarlo de raíz y desde las calles, destituyendo gobierno y presidente de turno, quebrando este Estado delincuente y creando una nueva institucionalidad mediante un proceso constituyente.

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