La derecha latinoamericana

Por: Redacción

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

Los dominicanos se tienen que ver en el espejo del fantasma que recorre a la América Latina. De nuevo la derecha y el neo-liberalismo se adueñan de la vida política. El socialismo de nuevo cuño sufrió fracasos, torpezas y barreras que no pudo vencer.

Preocupante situación, pero una realidad tangible que va arropando a cada uno de los países del continente. En representación de ese socialismo del siglo 21 solo queda hoy Venezuela, cercado por los Estados Unidos, y con una oposición interna que cobra fuerzas, pero que está todavía sepultada en sus contradicciones internas.

Los grupos de las derechas tradicionales, de los que fueron golpistas militares ayer, se han puesto nuevos ropajes y caras recién maquilladas. Quieren seguir con los mismos privilegios y divisiones sociales, pero ahora al compás de un nuevo ritmo.

La derechización ocurre ante fracasos de los sectores del nuevo socialismo. Es difícil poder comprender el camino del cambio sin una transformación en la fuente creadora de la riqueza. La derecha sencillamente se replegó cuando vio que no era su momento, ni tenía suficientes músculos para emprender la marcha.

Es un ejemplo que debe ser visto de cerca por los dominicanos. Los cambios son imposibles, sino hay una transformación en el esqueleto económico. Las instituciones en estos países, incluyendo a la República Dominicana, son de cartón y sirven a los poderosos de turno. La corrupción, los subsidios, las ayudas sociales, forman parte de ese arquetipo de programa que va dirigido a reducir deseos de lucha de la mayoría.

Las instituciones son amorfas, carecen de fuerza, no tienen piernas, si la cabeza y el grupo dirigente las viola impunemente. La Constitución en estos países es manejada a capricho de los sectores gobernantes. Es un documento frágil, que en pocas ocasiones es respetado.

Sin embargo, los aires de redención, de libertades, de que haya una mejor distribución de las riquezas es uno de los anhelos insatisfechos de los dominicanos y de todos los latinoamericanos. Pero ahora surge una barrera que los va a detener y alargar por mucho tiempo.

En la República Dominicana los verdaderos cambios están lejanos. Puede haber motivaciones de mejoría económica, social, de afianzamiento de las instituciones, de respeto a la vida ya las libertades. De por si el cumplimiento de esas variantes sería un logro, tomando en cuenta que este país ha vivido entre dictaduras, gobiernos de mano de hierro e intervenciones extranjeras.

La lucha sigue. Hay nuevos vientos, nuevas tormentas sociales, pero un viento frío cubre el marco político continental. El reflujo de masas está a la vista. Para que lleguen tiempos mejores hay que seguir tensando la senda de la lucha popular por las reivindicaciones sociales. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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