La teoría del dominio del hecho en el derecho dominicano

Por: admin

Por Rubén R. Astacio Ortiz

ruben r astacio ortizBasado en las argumentaciones expuestas, consideramos errónea la aplicación de la teoría del dominio del hecho consumado, contenida en la sentencia del Pleno del 19 de diciembre 2017.

La pluralidad de infractores o co-delincuencia constituye un tema de capital importancia en el derecho penal. Está se produce cuando dos o más personas participan en la actividad ilícita. De este concurso de infractores se hace necesario delimitar el grado de participación de cada uno en el hecho para de esta forma establecer el nivel de responsabilidad penal correspondiente.  De ahí surge la división entre autores y participes, como se denomina en algunas legislaciones penales, o autoría y complicidad, que es la fórmula empleada en nuestro derecho. 

Para poder establecer un concepto de autor y de cómplice en una infracción tenemos que adentrarnos, aunque sea brevemente en las diversas teorías sobre la autoría y la complicidad.  Indiscutiblemente hoy por hoy la “Teoría del Dominio del Hecho”, es la dominante para explicar la problemática en la delimitación autoría y complicidad, en derecho Alemán y otras legislaciones penales modernas. El jurista alemán Hegler en su Monografía titulada “Los Elementos del Delito” del año 1915, fue el primero en acuñar esta expresión aunque no con el contenido que hoy tiene. 

Antes que nada para abordar el estudio de las diversas teorías, tenemos que diferenciar el concepto restrictivo de autor y el concepto amplio y extensivo de autor, del cual se desprenden las diversas teorías a estudiar. 

El concepto restrictivo de autor nace de los lineamientos de la llamada Escuela Clásica del Derecho Penal, en donde por así decirlo el protagonista es el cómplice. Partiendo de este concepto la complicidad es el resultado de un delito único cometido por el autor y cómplice y de una desigualdad en la pena tomando en cuenta el grado de participación de cada uno en el hecho, que es la fórmula establecida en el Artículo 59 del Código Penal Dominicano vigente, cuando establece: “El cómplice se le impondrá la pena inmediatamente inferior a la que le corresponde al autor del hecho”. 

Una variante a este modelo se desprende del Código Penal Francés, el cual establece, que el autor y el cómplice se le impondrán la misma pena. Este concepto restrictivo de autor, o concepto antológico o real de autor, responde al significado propio de esta palabra, “aquel que realiza y del que puede afirmar que es suyo”.  El autor sería la causa directa y eficiente del hecho, la persona que por sí misma realiza todos los elementos del tipo. 

Este concepto que se desprende de lo establecido en nuestro Código Penal, en sus Artículos 60 y 62, cuando va describiendo expresamente las distintas formas de participación indirecta y accesoria en el hecho ilícito, como forma particulares de complicidad. Quedando delimitando el significado de autor, a la persona que realiza materialmente el hecho de forma directa. 

Dentro del concepto extensivo de autor, se distinguen tres divisiones:

a. La Teoría objeto formal plantea que lo decisivo para concretizar esta forma es solo y siempre la realización de todo o algunos de los actos ejecutivos previstos expresamente en el tipo legal. Esto es todo el que ha tenido una participación directa en el acto ilícito por ejemplo, quien sujeta a la mujer en la violación.

b. Teoría objeto-material. Según esta sería autor quien quiere apartarse la contribución objetivamente más importante. Como crítica esta teoría, es que la misma constituye una formula vaga para distinguir la autoría de la complicidad.

c. Teoría Dominio del Hecho. Como dijimos, constituye la opinión dominante en la doctrina penal alemana, tiene su origen en el finalismo desarrollado por Welzel, hoy día se plantea como una Teoría Objetivo-Subjetiva, en donde el dominio del hecho supone un control final (subjetivo), no requiere solo de finalidad, sino también de una posición objetiva que determine el efectivo dominio del hecho.

Como dice el penalista español Francisco Muñoz Conde, según este criterio es el autor quien domina finalmente la realización del delito, es decir, quien decide en líneas generales el sí y el cómo de su realización”.

Como señala el jurista alemán Jescheck, y defendido por Claus Roxin, señala como consecuencias concretas de la Teoría del Dominio del Hecho:

1. Siempre es autor quien ejecuta por propia mano todos los elementos del tipo (Autoría directa).

2. Es autor quien ejecuta el hecho utilizando a otro como instrumento (autoría mediata).

3. Es autor el co-autor quien realiza una parte necesaria de la ejecución del plan global (dominio funcional del hecho).

Esta fórmula está contenida en el Artículo 25 del Código Penal Alemán, y en el Artículo 28 del Código Penal Español de 1995, y que adopta íntegramente el Artículo 4 del nuevo Código Penal Dominicano, en virtud de la Ley 550-14 promulgada en fecha 19 de diciembre 2014 y que fuera anulado dos días antes de su entrada en vigor por el Tribunal Constitucional, por Sentencia, T.C./0599-15 de fecha 17 de diciembre de 2015.

A continuación pasaremos a analizar la posición asumida en esta materia por la jurisprudencia dominicana y en especial una crítica a la Sentencia dictada por las Cámaras Reunidas de la Suprema Corte de Justicia de fecha 19 de diciembre de 2007, en la cual hizo suya la Teoría del Dominio del Hecho en nuestro derecho, señalando en el Considerando principal de dicha decisión lo siguiente:

“Que es cierto que cuando una infracción ha sido cometida por varias personas, estas no necesariamente están en la misma situación en cuando a su participación se refiere, toda vez que pueden a una respuesta motivada por un impulso individual que se efectúa en un mismo momento, no importando que su acción influya en otras, aun cuando esta no ha sido concertada con nadie; que también es cierto que cuando entre las mismas individuos exista un acuerdo un acción común, un esfuerzo conjunto concertado, una meta, una misma intención para realizar el ilícito penal propuesto, su accionar más que la figura de la complicidad caracteriza la figura de coautor”. (B.J. 1165, pág.58, Vol. I. Diciembre 2007).

Que en la especie el tribunal dio por establecido que el día que ocurrieron los hechos, los procesados se congregaron, luego dieron seguimiento a la víctima, le chocaron el vehículo por detrás, le realizaron unos disparos, y que lo único que no

ejecutó J.A.P.C. fue que abandonó la víctima y emprendió la huida; que esta constatación de los hechos permitió al tribunal variar la condición de cómplice de asesinato por el cual fue condenado a 20 años, por la de coautor, imponiéndole una pena de 30 años como coautor de asesinato.

Que sí bien es cierto que hubo en los hechos descritos una participación conjunta colectiva, no es menos cierto que en nuestro estado actual de nuestra legislación penal, solo se puede ser autor o coautor de un hecho ilícito, quien de manera directa realiza por sí misma todos los elementos del tipo.

Que para condenar el co-imputado J.A.P.C. como coautor de asesinato ha debido establecerse que real y efectivamente este realizó disparos con su arma de fuego que hubiere producido la muerte de la víctima, hecho este que no fue precisado en la sentencia, lo que indica que no basta en nuestra legislación para ser considerado autor haber participado de manera conjunta, que exista un acuerdo , una misma intención en la realización del ilícito, sino que se requiere de la coparticipación directa y efectiva en el hecho ilícito, en donde este haya realizado de manera conjunta todos los elementos del tipo, cosa esta que no ocurrió en la especie.

Que lo juzgado por las Cámaras Reunidas vulnera el principio de Legalidad Estricta, al dar una calificación legal de coautoría diríamos funcional, a hechos que constituyen en nuestro derecho, actos propios de complicidad o participación indirecta o accesoria previstas expresamente en los Artículos 60 a 62 del Código Penal, como lo ha reconocido en sentencias posteriores las Cámaras Reunidas cuando ha señalado:

“Que para que un comportamiento humano constituya en términos legales un acto de complicidad punible es necesario que este se haya manifestado con la ejecución de una de las modalidades limitativamente enunciadas en los Artículos 60 a 62 del Código Penal, los cuales son:

a. Entregar dádivas a un tercero para que cometa un crimen o delito;

b. Prometer bienes o beneficios para que se realice un hecho delictivo;

c. Amenazar a alguien a los fines de que materialice un acto delincuencial;

d. Incurrir en abuso de poder o de autoridad para lograr que se cometa un hecho criminoso;

e. Ejecutar maquinaciones o tramas culpables para provocar un crimen o delito;

f. Dar instrucciones para cometer un hecho contrario a la ley penal;

g. Proporcionar, a sabiendas, armas o instrumentos para la comisión de conductas delictivas;

h. Facilitar los medios que hubiesen servido para la ejecución de la acción ilícita;

i. Ayudar a asistir al autor de la infracción penal en aquellos hechos que prepararon o facilitaron su realización o consumación;

j. Ocultar, a sabiendas en todo o en parte, los objetos, piezas, documentos, valores, armas, etc., que constituyan el cuerpo del delito por haber sido producto de crimen o delito;

(Set. No.3 del 16 de enero de 2013. B.J. 1238. Salas Reunidas: Set. No.6 del 5 de agosto de 2013. B.J. 1232 Segunda Sala. Set. No.7 del 13 de enero de 2014. B.J. 1238. Segunda Sala)”.

Para concluir creemos que la Sentencia objeto de nuestro escrito se trata de una jurisprudencia aislada, que se apartó momentáneamente de nuestro ordenamiento jurídico penal en materia de autoría y complicidad, como lo demuestran las decisiones posteriores de nuestro más alto tribunal reconociendo las diversas formas de complicidad que existen en nuestro derecho, que no dejan margen a considerar como verdadero y único autor a quien realiza o los que realizan, de manera conjunta, todas y cada uno de los elementos del tipo penal.

El autor es profesor universitario.

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