Lleva un colchón a su graduación para denunciar el abuso sexual en las universidades

Sulkowicz Graduacion YouTubeESTADOS UNIDOS.-Emma Sulkowicz logró uno de los mayores objetivos de su vida: graduarse en la Universidad Columbia, en Nueva York. Pero, al mismo tiempo, su paso por esa institución y su asistencia a la ceremonia final de graduación estuvieron marcados por un drama personal y una sensación de injusticia, por un lado, y de solidaridad y lucha por un cambio, por el otro.

Sulkowicz ha denunciado que fue víctima de violación dentro del propio campus universitario en 2012 pero también se ha quejado de que, desde entonces, ni las autoridades de Columbia ni las judiciales han hecho lo suficiente para hacer justicia en su caso.

Incluso interpuso también una demanda ante el Departamento de Educación federal, como lo indicó recientemente la revista Newsweek, cuya resolución aún sigue pendiente. Así, como una forma de denuncia en contra del abuso sexual en las universidades y con la advertencia de que no se detendrá hasta que su presunto violador sea sancionado, ella emprendió desde septiembre de 2014 su campaña y proyecto de tesis “Carry That Weight”, que en su momento documentó en YouTube.

Desde entonces todos los días lleva un colchón a cuestas a todas partes de la universidad como una forma de denunciar y crear conciencia sobre el abuso sexual y la insuficiente reacción ante estos ataques. El colchón simboliza el mismo sitio donde fue violada según ella, su propia habitación.

Su campaña se ha vuelto icónica y en la mismísima ceremonia de graduación de la Universidad Columbia se le vio de toga y birrete, cargando su colchón con el apoyo de varias de sus solidarias compañeras, como consta en otro video de YouTube difundido por el Columbia Daily Spectator, periódico universitario que ha documentado desde su inicio las quejas, la campaña y la lucha de Sulkowicz.

Y su lucha ha sido cubierta por importantes medios, como la New York Magazine y la revista Time.

No está aún claro si las denuncias y demandas de Sulkowicz resultarán, al final, en alguna clase de acción judicial en contra de su presunto violador o en un cambio en las formas en que Columbia y otras universidades atienden el grave tema del abuso sexual dentro de sus campus. Pero el problema es de gran dimensión.

El presidente Barack Obama lanzó una campaña en septiembre de 2014, unos pocos días después de que Sulkowicz inició su proyecto “Carry the Weight”, para crear conciencia sobre el problema y ponerle un alto pronto y completo. Según Obama, una de cada cinco mujeres sufre una agresión sexual durante su etapa universitaria, una cifra alarmante e intolerable. Y de todos esos casos solo un 12% son reportados y una fracción mínima de los responsables recibe una sanción.

De acuerdo a la New York Magazine, al menos 55 instituciones de educación superior en el país están bajo investigación del Departamento de Educación por la forma en que han manejado los casos de abuso sexual en sus instalaciones. Y The Huffington Post añade estadísticas severas: en Princeton, por ejemplo, una encuesta indicó que 1 de cada 6 mujeres han sufrido una agresión sexual, cifras que en MIT son 17% de las mujeres y 5% de los hombres. Y en la Universidad de Oregon el 10% de las estudiantes han sido violadas.

Ante ello, la campaña ‘It’s On Us’ de la Casa Blanca ofrece información crítica y herramientas para concientizar y tomar acción sobre el abuso sexual. Videos con la participación de celebridades son parte del esfuerzo.

Pero hace falta mucho más para realmente poner un alto a esos abusos. Por ejemplo, para eliminar las ambigüedades legales que a veces frenaban procesos judiciales sobre abuso sexual, California estableció en 2014 la ley conocida como ‘Yes Means Yes’, según informó el periódico USA Today. Esa norma indica que para que una relación sexual sea entendida como consensual (y por tanto no un caso de abuso) debe haber una expresión explícita de ambas personas de la pareja que indique que están de acuerdo con tener una relación. Antes, el hecho de no decir no o de quedar en estado pasivo bastaba para suponer que un acto sexual era consensual, pero muchas víctimas no se negaban por miedo, impotencia u otras razones en el momento de los hechos.

Es mucho lo que aún falta por hacer para prevenir el abuso sexual y, además, para que cuando se registren casos dentro de las universidades las denuncias sean investigadas a profundidad, de modo respetuoso para las víctimas y con el afán decidido de hacer justicia. La radio pública NPR ofrece un amplio panorama sobre el tema, que es sin duda perturbador por su complejidad, su frecuencia y el impacto que deja cada año en miles y miles de jóvenes en Estados Unidos.

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