Los hijos de la culebra…

Por: Redacción

Por José A. Leonardo P.

Los 31 años de la dictadura de Trujillo tuvieron, entre otras, la característica de que solo podían robar él y los amigos íntimos que él designaba en puestos claves, para que se hicieran más ricos. Claro que esto no era ilimitado, que tenía su tope, estaba bajo su control.

Cuando el tirano entendía que tal o cual funcionario había robado lo suficiente, lo cambiaba y, en su lugar, designaba otro íntimo, para que también tuviera su oportunidad. Pero entre Trujillo y sus secuaces la cultura del robo era lo normal. Los políticos y militares que le dieron el golpe de estado al profesor Juan Bosch fueron esos mismos trujillistas inconformes, porque no sabían cómo se podía vivir y ser honrados a la vez.

El Dr. Balaguer, conocedor de esa cultura, la alimenta hasta el extremo de que, cuando se le acusó de que en su gobierno se habían hecho 500 millonarios, dijo que no, que solo eran 300. En una ocasión dijo que la sociedad dominicana estaba corrompida de arriba a abajo, incluyendo los militares. Fue el quien también dijo, que por cada juez que se vende hay un abogado que lo compra. De modo que la cultura del robo al erario fue la brújula que marcó el norte en los sucesivos gobiernos.

No es de extrañar que en los 5 períodos en los que gobernó el PLD, la cultura del robo creciera exponencialmente, y se desarrollara una especie de competencia a cuál robara más, hasta llegar a faltarle el respeto a los números y sin guardar la forma. En el cuatrenio 1982-86, siendo sindico de Santo Domingo el Dr. Peña Gómez (todavía la capital no se había dividido) construyó e inauguró el play de Las Caobas y, concluido el acto, acompañado de los principales dirigentes zonales, nos dispenso una visita a nuestra casa de familia. Allí le comenté que la gran mayoría de las plántulas que el ayuntamiento sembraba en el día, muchas mujeres se las robaban en la noche, a lo que él comentó. “Ese no es el problema. El problema es que esas mujeres están pariendo muchachitos, y cuando crezcan esos van a ser policías, van a ser militares, van a ser políticos y van a ser jueces, entre otras cosas” y lo que me preocupa es que los hijos de las culebras salen larguitos.

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