Los servicios

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

Manuel Hernández VilletaLos servicios públicos comunitarios prácticamente no existen en la capital dominicana. Hay escasez de agua, se sufren apagones interminables, los hospitales públicos carecen de medicamentos, las escuelas siguen con falta de aulas, no se recoge la basura y el transporte es el mismo infierno.

Hay varios gobiernos municipales en el gran Santo Domingo, pero ninguno hace su labor. Parece que el trabajo de los ayuntamientos es dar pie a una amplia burocracia que no sirve para nada.

Hace años existía el Ayuntamiento del Distrito Nacional, desde el Doce de Haina, hasta Boca Chica y nunca sus responsables pudieron recoger la basura a diario.

Hoy hay menos responsabilidades de los alcaldes, pero los problemas siguen iguales. La basura prácticamente arropa a cada uno de los sectores del Gran Santo Domingo, con el consiguiente temor a brotes epidémicos.

Todo indica que los Ayuntamientos se van constituyendo en un gasto innecesario. La sala capitular es un adorno, donde se van a tratar problemas personales o de partidos, pero no los intereses comunitarios.

Los síndicos y regidores van a cumplir, al final de su mandato, con seis años en el cargo y muchos quieren repetir. Los partidos políticos actúan en forma irresponsable cuando a estos holgazanes e irresponsables le dan oportunidades de reelegirse.

A los ayuntamientos hay que llevar a personas responsables y que les duela su comunidad. Hay que dar prioridad a residentes en esas zonas, y no a oportunistas que vuelven al barrio para ganar unas elecciones. Otros cambian de dirección para poder ser postulados.

Con el transporte público de pasajeros, no se sabe quién es el responsable de regularlo. Da la impresión que son los choferes del concho los que fijan las reglas del juego. La anarquía es tal, que la policía especializada prefiere no meterse con los choferes de guaguas.

Millones de personas utilizan a diario el servicio de autobuses y carros públicos, y tienen serios problemas con este servicio. Los gobiernos de los últimos quince años han tenido las piernas de gelatina, al momento de fijar posiciones claras en torno a corregir los problemas del transporte público.

No tenemos esperanzas con los servicios municipales. Es hora de que el gobierno central se haga cargo de ellos, sino hay responsabilidad de los ayuntamientos.

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