Méndez Vargas murió en su cama

Un revolucionario que secuestró una funcionaria de EU, un avión y estuvo en la cárcel, lo torturaron y se fue al exilio
Radhamés Méndez Vargas en foto de los años 70SANTO DOMINGO.- Radhamés Méndez Vargas, quien fuera un destacado militante de izquierda de la década del 1960, murió este martes a la edad de 71 años tras sufrir un accidente cerebro vascular.

Falleció mientras recibía atenciones en el Centro de Otorrinolaringología y sus restos son velados en el Funeraria Blandino, de la avenida Abraham Lincoln. Será sepultado este miércoles en el Cementerio Puerto del Cielo.
Desde muy joven se unió a la Revolución Constitucionalista para defender la soberanía y la vuelta a la democracia, llegando al grado de Oficial del Ejército Constitucionalista, dirigiendo varios comandos en resistencia a la Ocupación Norteamericana en 1965, instalándose después de la «operación limpieza» al Estado Mayor del Ejército Constitucionalista, acantonado en la Zona Colonial, destaca una nota divulgada desde Neyba, su tierra natal.
Al destacado luchador anti-balaguerista le sobreviven varios hijos quienes residen en el país y el exterior.
Radhamés Méndez Vargas en foto más recienteDiario Libre que publica una amplia nota sobre Méndez Vargas recuerda que el 27 de septiembre de 1974, dirigió un comando que secuestró a la directora de la Oficina de Prensa y Asuntos Culturales de la Embajada de Estados Unidos en el país, Patricia Hutchinson.
El secuestro fue reivindicado por el Movimiento Liberador 12 de Enero, que llevó a la diplomática a la sede del consulado de Venezuela en el país, ubicada en la avenida Bolívar, número 109.
El comando 12 de Enero mantuvo secuestrados durante 12 días, además de Hutchinson, al cónsul venezolano Jesús Gregorio del Corral, el vicecónsul Valdemar Alvarado Ríos, y las secretarias Ambrosina Ares y Dulce María Mejía.
También, al mensajero del consulado, Dionisio Figueroa, el sacerdote español Santiago Fuertes y el ciudadano chino Pablo Chao.
El comando estaba integrado además por Frank Santana, Colombino Pérez, Nicolás Contín, Jesús María Pacheco y Fernando Antonio Peña.
Tras doce días de negociaciones, los integrantes del Comando 12 de Enero liberaron a sus rehenes, el 15 de octubre de 1974, y ese mismo día el grupo de revolucionarios fue sacado del país con destino a Panamá.
El comando exigía la libertad de los presos políticos Plinio Matos Moquete, Winston Vargas Valdez, Aramis Cruz Rosario, Eligio Antonio Blanco Peña, Mirna García Guzmán, Darío Peña Dumendeur, Rafael Medina, Negro Francisco Ulloa, Alberto Cerón Polanco, José Manuel Lembert Beltré y Luis Ruiz.
Igualmente, César Antonio Féliz Santana, Juan Pastor Núñez Ríos, Andrés Jiménez Morel, Rafael Osvaldo Rodríguez Méndez, Frank Quezada, Faruk, Idelfonso Miguel Castillo, Marcos Antonio García Betancourt, Cástulo Toussaint García, Arturo Pérez Vargas, Héctor Isidro Santana, Francisco Alvarez Martínez, Salvador Duvergé, Winston del Orbe, Calzado Valera y Miguel Angel Nina Nova, entre otros.
Secuestro de avión
El 19 de julio de 1968, Méndez Vargas secuestró con una granada en forma de encendedora un avión de Viasa que se dirigía a Caracas, Venezuela con 75 pajeros, y los condujo a Cuba.
Regresó al país en marzo de 1969 procedente de España, acompañado de Aliro Paulino Hijo, ayudante civil del presidente Joaquín Balaguer, quien le aseguró que su vida sería garantizada.
Empero, a pesar de las garantías fue sometido a la justicia y sentenciado a 10 años, acusado de piratería aérea. El 12 de enero de 1974 se dispuso su libertad y fue entregado a sus familiares por el coronel José Ernesto Ricourt Regús. 
Ramón Antonio Medina dice que Méndez Vargas fue condenado en primera instancia a 20 años de prisión, cuya sentencia fue modificada en apelación y condenado a 10 años, de los cuales cumplió 5 en el penal de La Victoria.
Su libertad condicionada se produce en respuesta del régimen balaguerista al alto reclamo de la población que demandaba la libertad de los presos políticos.
En prisión fue sometido a crueles torturas de las cuales su cuerpo lacerado es un testigo mudo de la crueldad del régimen balaguerista.
Regresa del exilio como consecuencia de la ley de amnistía que patrocina el gobierno del presidente Antonio Guzmán Fernández.
Para 2002 se le detecta un cáncer en los pulmones y gracias a su espíritu de lucha logra vencer dicha enfermedad.
Por la funeraria Blandino pasaron decenas de dirigentes y militantes revolucionarios que compartieron la época de la represión de los gobierno de los 12 años de Joaquín Balaguer, quienes destacaron que Méndez Vargas murió con la humildad con que vivió hasta el final de su vida.

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