¡Motivos para vivir!

Por: Redacción

Por Guarionex Concepción

Un extraño fenómeno ha llamado poderosamente la atención de muchas personas. Cargamentos tras cargamentos, los agentes antinarcóticos han estado atrapando importantes alijos. Sorprendentes cantidades de cocaína y otras drogas.

Y extraña que eso ocurra desde agosto del pasado año a la fecha. Ha coincidido con el cambio de autoridades. Eso no ha pasado desapercibido. Cómo ha sido posible. Tras muchos años en que no eran visibles los paquetes de drogas, salvo uno que otro localizados, ahora si son localizados aluviones de cocaína y atrapados narcos, capos, bandas, mafiosos. ¡Vaya usted a saber!

De otro lado, la Policía sorprende con golpes certeros a los criminales y delincuentes y desmantela grupos antisociales y ve a las bandas de tratantes de blancas, a asesinos que se paseaban al lado de los ciudadanos honestos y probos por estas calles de Dios. Ya los agentes que paga el pueblo ven a delincuentes que antes eran invisibles.

Hay motivos para satisfacción cuando descubren a funcionarios del gobierno que roban los dineros del pueblo y los cancelan o mandan a la cárcel. Que se den cuenta de los casos de acoso en las instituciones y que el gobierno desista de medidas improcedentes.

Es más, y hasta satisface que usted no tiene que ver, cuando visita una institución, el rostro del gobernante, sin necesidad empotrado en la pared, como si no fuera suficiente verlo en la portada de los diarios, en anuncios de televisión y en postes del alumbrado, sonriendo aún pasadas las elecciones.

Existen muchos desalientos como los males persistentes de falta de valor en las cámaras legislativas para aprobar leyes impostergables y el sobrante de agallas para seguir recibiendo la vergüenza del “barrilito”. También el nombramiento de hermanos, sobrinos, tíos, nietos, cuñados y toda la familia en una sola institución oficial.

Pero, como dicen Serrat y Sabina, quedan motivos para vivir, porque han desaparecido otras vagabunderías clásicas en el robo de propiedades del Estado y en el manejo de muchos funcionarios.

Hay motivos para seguir viviendo, porque somos un pueblo que no le come “pendeja” a nadie, como dice Altagracia Salazar. Porque pende, como una espada de Damocles, sobre las cabezas de las autoridades electas e individuos designados, el insomnio de un pueblo que despertó y permanece con los ojos bien abiertos.

Hay motivos para vivir cuando Medioambiente rescata el cauce de los ríos y prohíbe la tumba de árboles. Cuando recibes las noticias de que se preservará Loma Miranda. Es un motivo para vivir que veas las filas del proceso de vacunación y que formas parte de un pueblo cuya suerte les importa a las autoridades.

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