Prohibido hacerse rico

Por: Redacción

Por Guarionex Concepción

Este Día Nacional del Periodista discurrió en medio de serios cuestionamientos al desempeño ético de quienes realizan periodismo.

Ese cuestionamiento, que levanta resquemores, no es más que un aldabonazo que permite poner en evidencia la importancia del papel que juega el periodista.

Además, las palabras del sacerdote nos indican que no todo anda bien en ese segmento de nuestra sociedad y hace que muchos dominicanos volteen hacia él.

Entiendo que en esta fecha dedicada a los periodistas se nos presenta una tremenda oportunidad para discernir sobre quienes ejercen un periodismo por vocación, como un apostolado y de forma ética y honrada, diferenciándolo de quienes procuran tan solo hacer dinero con malas prácticas, traicionando la confianza ciudadana.

Otro aspecto para el que se presta la denuncia del representante de la Iglesia Católica sobre la existencia de comunicadores chantajistas y extorsionadores es la de que se fije la atención sobre cómo viven los periodistas, cuáles son los salarios que se les pagan, los planes de salud, de viviendas, situación en que viven sus familiares, planes educacionales, etc.

Pero el que los salarios de los periodistas sean miserables, como en efecto lo son para los corresponsales, reporteros, redactores. Otros diferenciados de los puestos ejecutivos en los medios económicamente bien posicionados, no justifica que se apele a recurrir al chantaje, la extorsión u otro tipo de acción indecorosa, para buscar recursos. Eso nunca lo hará alguien con concepto claro de honradez y principios éticos. La decencia y el decoro siempre deben ser innegociables.

Ahora bien, el periodista no puede, con el salario que recibe, pretender lograr ningún tipo de riqueza, salvo que emplee sus conocimientos adquiridos en la producción de algún tipo de actividad como un espacio de radio o televisión, oficina de relaciones públicas u otro con excelente calidad profesional, que no riña con la práctica de un ejercicio de incuestionable honradez.

Quienes así lo hicieren y estén dispuestos a trabajar casi las 24 horas del día, madrugar y acostarse a la hora que sea posible, habrán obtenido el derecho a desarrollarse y brindar a su familia una vida decente y segura.

Quienes no estén dispuestos a hacer sacrificios supremos que no sueñen con alcanzar una vida de opulencia siendo periodistas. Bueno, solo si se convierten en bocinas incondicionales de grandes potentados, o funcionarios que les provean de recursos de procedencia dudosa.

Demás está decir que cualquier profesional talentoso y trabajador, dispuesto a darlo todo en aras de su ideal de superación logra alcanzar metas de progreso propio y familiar, si tiene acceso a buenas y sanas oportunidades.

Pero no hay dudas de que, obviando los casos de célebres figuras del periodismo dedicadas a escribir libros, pocos periodistas pueden acumular riquezas. Este profesional, se puede decir, abraza una carrera en la que está prohibida la riqueza material.

Por lo menos todo el que es periodista, salvo los aspectos citados, y es una persona rica, tiene que dar explicaciones, aunque sean muy justas y acertadas.

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