Quirino y la prensa dominicana

Por Alberto Quezada*

Alberto QuezadaLa República Dominicana ha sido estremecida en los últimos días por informaciones que deberían avergonzar a un sector de la comunidad periodística nacional y al país en sentido general.

No me canso de pensar, en lo particular, como es posible que varios medios de comunicación importantes de este país, ya sean electrónicos e impresos hayan dado espacio y crédito a las declaraciones de un confeso y convicto narcotraficante de nombre Quirino Ernesto Paulino Castillo.

Las informaciones ofrecidas por este señor a diferentes medios de comunicación y periodistas, mediante varias llamadas telefónicas,  es la más clara y absoluta negación de un periodismo veraz y responsable que dista mucho de lo que me enseñaron en las aulas universitarias.

Lejos de analizar las supuestas implicaciones que esto tendría, según dicen algunos, hacia figuras y entidades políticas del país, de lo que se trata en este momento es de un episodio de muy mal gusto que cuestiona en sus cimientos las fuentes primarias de un buen periodismo.

Aquí ha llegado la hora de hablar claro, ¿qué credibilidad puede tener el señor Quirino Castillo para que un periodista o medio de comunicación que se respete le dé cobertura a declaraciones de una persona condenada por los tribunales norteamericanos por narcotráfico.

¿Qué veracidad puede tener este señor para que de inmediato periodistas y medios de comunicación  le reproduzcan sus declaraciones como si se tratará de una revelación de una fuente noticiosa de entero crédito?

Pero más aún, ¿qué valor noticioso pueden tener para un medio de comunicación las declaraciones de un personaje del bajo mundo que el mismo sistema geopolítico lo ha colocado en el más oscuro descredito ante la opinión pública?

Reconozco que la materia prima con la cual trabajan los periodistas de verdad, es la noticia y mal podría quien escribe cuestionar que un colega suyo no logre ese propósito que le generaría nombre y prestigio a él y al medio para el cual trabaja. Pero así no, por el amor de Dios.

Finalmente, creo que los periodistas y algunos medios de comunicación, ante este acto tan bochornoso se hace necesario  abrir un espacio de reflexión que conduzca a un nuevo abordaje y ejercicio del periodismo y el manejo de los medios de información. 

Este nuevo abordaje  deberá conducir hacia valores periodísticos como la veracidad, la profesionalidad, el respecto y la honestidad hacia el público como una manera de forjar una mejor sociedad desprovista de tanta injusticia social y ambición desmedida.

Ya basta de tanta rastraría en nombre de la libertad de expresión y difusión del pensamiento. ¿A dónde nos quieren llevar?… 

*El autor es periodista y magister en derecho internacional. Reside en Santo Domingo.

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