Por Milton Olivo

La sociedad dominicana contemporánea, para alcanzar los niveles de seguridad y bienestar anhelados, requiere de un cambio paradigmático en las aspiraciones y valores que guían la vida de sus ciudadanos.

Durante mucho tiempo, el materialismo-utilitario ha sido una corriente predominante, donde la búsqueda de la riqueza y el éxito económico se consideran los objetivos principales de la existencia.

Sin embargo, hoy en día, para profundizar el cambio que requiere nuestra sociedad, necesitamos avanzar hacia un enfoque más pragmático y humanista, donde el bienestar integral de los individuos y la comunidad se valoren por encima de la mera acumulación de riqueza individual.

La República Dominicana, para potenciar al máximo su desarrollo, necesita experimentar una serie de transformaciones sociales, económicas y culturales. Entre estos cambios, el más significativo es, que inicialmente sus ciudadanos se inclinen hacia la transición de una mentalidad materialista-utilitaria a una mentalidad enfocada en el pragmatismo- humanista, en su accionar en la vida cotidiana. Este cambio refleja una evolución en las aspiraciones y valores de la sociedad dominicana, que merece ser examinada y comprendida en profundidad.

Durante mucho tiempo, la sociedad dominicana ha estado marcada por una mentalidad centrada en la búsqueda de la riqueza material y el éxito económico como principales indicadores de progreso y bienestar.

Este enfoque, influenciado por corrientes filosóficas como el materialismo y el utilitarismo, promueve la idea de que la felicidad y la realización personal están estrechamente ligadas a la posesión de bienes materiales y al logro de metas económicas.

Sin embargo, este paradigma – materialista-utilitario- tenemos que comenzar a cuestionarlo, a medida que nuestra sociedad se enfrenta a nuevos desafíos y realidades.

En contraposición al materialismo-utilitario, creemos que el pragmatismo-humanista debe emerger como el nuevo paradigma necesario, pues enfatiza en el bienestar integral de los individuos y la comunidad como objetivo central de la existencia.

Este enfoque reconoce la importancia de aspectos como la salud, la educación, el medio ambiente, y las relaciones interpersonales en la búsqueda de una vida plena y significativa. En lugar de buscar la satisfacción individualista a través de la acumulación de bienes materiales, por su parte, el pragmatismo-humanista, promueve la búsqueda de soluciones prácticas y sostenibles a los problemas sociales, así como el desarrollo de una mayor empatía y solidaridad hacia los demás.

El cambio hacia el pragmatismo-humanista presenta tanto oportunidades como desafíos para la sociedad dominicana. Por un lado, ofrece la posibilidad de construir una sociedad más justa, equitativa y sostenible, donde el bienestar de todos sus miembros sea una prioridad.

Por otro lado, requiere un cambio de mentalidad y valores que no será fácil de lograr, pues lo más difícil es lograr los cambios individuales, el desarrollar una nueva mentalidad, porque los seres humanos comunes son esclavos de su cultura y tradiciones, y le cuesta comprometerse con un cambio de mentalidad.

Sin embargo, con un compromiso firme de comprometerse con el cambio de paradigma, por parte de una parte significativa de los ciudadanos, impulsaremos o arrastraremos todos los sectores de la sociedad, entonces sería posible avanzar a más velocidad hacia el cambio anhelado, y por tanto, hacia un futuro más prometedor y humano para la República Dominicana.

A medida que la República Dominicana avanza hacia un futuro incierto – en esta Era de conflictos geopolíticos – pero lleno de posibilidades, es fundamental que los dominicanos abracemos este nuevo paradigma -del pragmatismo humanista- y en bases a sus principios, trabajemos juntos para construir una sociedad más justa, inclusiva y humana, para beneficio de las presentes y futuras generaciones, enfocados siempre, en hacer realidad una Quisqueya potencia.

El autor es activista por una Quisqueya potencia.