Reelección y Constitución

Por: Redacción

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

Mientras la Constitución de la República la tenga entre sus articulados, la reelección será una constante de la política dominicana. Puede ser que en los estatutos de un partido determinado no se acepte la reelección, pero es fácil aplicar el borrador, si no hay impedimento constitucional.

En año y medio el presidente Luis Abinader dice que fijará posición sobre la reelección. Yo creo que ese tema lo abordará el presidente cuando esté a un par de meses la fecha límite de las primarias del Partido Revolucionario Moderno, cuyos estatutos prohíben el continuismo.

Si el futuro fuera hoy, y ese año y medio se situara a la mano de este día, yo escribiría que sí, que el presidente se va a repostular, y que espera ganar de nuevo la Presidencia de la República. No tiene la mayor importancia que lo prohíban los estatutos del PRM. Eso se cambia con un plumazo a larga distancia.

Sin embargo, serán las coyunturas existentes en el país para el año 2024 que indicaran cual será el panorama electoral. Nadie tiene una lámpara mágica, para predecir el futuro. Si se puede ir enhebrando en el día a día. El primer paso hacia el futuro se da hoy.

Hay crisis profundas en la sociedad dominicana que van a estar presentes en la venidera campaña electoral. Todos tendrán una carga que soportar sobre sus hombros. Hay grupos de oposición que lidiaran con la corrupción y los manejos administrativos irregulares.

Para el gobierno, la inflación, el agiotismo, la inseguridad ciudadana, el desmonte de los subsidios y la reforma fiscal estarán forjando su destino. En el fragor del combate saldrán a relucir nuevas estrategias y otras perspectivas. Tiempo al tiempo.

Una cosa todos deben tener presente, si se abre la campaña electoral a destiempo, comenzando el año 2022, también se le quitará la tapa al tema de la reelección. La España boba política no va a pasar del mes de enero. El reflujo actual, será sepultado por los militantes que buscan posesionarse para los cargos electivos.

Si la Constitución lo permite, el gobernante se puede reelegir. Sin embargo, la tormenta que genera el continuismo debe ser seguido por un diestro cirujano. Joaquín Balaguer hizo del Palacio Nacional su casa; Leonel Fernández gobernó doce años y Danilo Medina fracasó al tratar de seguir sobre el palo. La crisis de los bancos y el desplome de la economía cerraron el paso continuista de Hipólito Mejía.

Recuerdo una entrevista que le hice al doctor Balaguer en una de sus caminatas en solitario en el parque Mirador, luego de una derrota que lo sacó del Palacio Nacional. Le pregunté sobre sus pasadas reelecciones: “Dígame usted periodista, ¿Cómo un capitán abandona un barco en medio de una tormenta, cuando a viva voz le piden que lo salve del naufragio? Yo nunca he tenido ambiciones de poder. Mis victorias electorales fueron producto de las circunstancias y el apoyo del pueblo. La coyuntura me ha puesto a cumplir con mi deber y mi sacrificio al frente del país”. ¡Ay se me acabó la tinta!

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