Sacando cuentas en torno a la Ley 28-01

Por: Redacción

Por Néstor Estévez

“Saber de letras” y “saber de números” suelen ser expresiones llanas para referirse al conocimiento básico que alguien puede tener.

Así suele identificarse la base de lo que en términos de conocimiento puede lograr una persona. La lectoescritura nos abre una puerta inmensa para intercambiar, mientras que los números sirven para que aprendamos a pensar.

Mucha gente dice “no querer nada con números”, pero eso es muy difícil en una vida que implica un “Número Único de Identidad”, una fecha de nacimiento (que después se vuelve de cumpleaños), una dirección postal que suele incluir números, un número de orden en el centro de estudios y una retahíla que nos haría perder la cuenta por aquello de que “el conjunto de los números naturales es infinito”.

Por eso me he animado a poner de relieve algunas cuentas relacionadas con esa Ley que crea una zona especial de desarrollo fronterizo para las provincias Pedernales, Independencia, Elías Piña, Dajabón, Montecristi, Santiago Rodríguez y Bahoruco.

Como es sabido, el tema de las facilidades y exenciones impositivas para empresas de la zona ha generado desde enfrentamientos entre legisladores o empresarios hasta reclamos de diversas organizaciones, motivando el anuncio del presidente Luis Abinader para impulsar “un proceso de desarrollo en el que ninguna provincia del país se quede atrás”.

Veamos algunos números

1.- Se trata de siete provincias que componen más o menos un quinto de la superficie del territorio nacional. Sin embargo, entre todas tienen menos habitantes que San Cristóbal; apenas suman la mitad de los habitantes de la provincia Santiago. La emigración forzada por las dificultades para abrirse paso en la vida ha provocado que esa zona del país se vaya convirtiendo en tierra de nadie.

2.- Se trata de provincias con solo dos representantes en la Cámara de Diputados. Y no porque cuenten con habitantes suficientes para ello, sino por la disposición constitucional que establece en dos el mínimo de representación de cada provincia en ese hemiciclo.

3.- Según cifras oficiales, y para solo citar un tema básico, se ubica en 34% el promedio de los hogares de las provincias acogidas a ese régimen especial, con abastecimiento de agua dentro de la vivienda. En Pedernales, Independencia, Elías Piña, Dajabón, Montecristi, Santiago Rodríguez y Bahoruco, el 66% tiene que “hacer magia” para resolver un tema tan fundamental como obtener el preciado líquido.

4.- Según las cifras oficiales sobre distribución de “grandes contribuyentes”, las siete provincias referidas, juntas, apenas igualan a Espaillat, con cuatro empresas calificadas como tales. Esto ha sido logrado gracias a los atractivos generados por la Ley 28-01.

En este renglón, el conjunto de siete queda por debajo de provincias como La Romana, La Vega y Puerto Plata. Aun juntas, ni siquiera llegan a la mitad de los grandes contribuyentes que tiene San Pedro de Macorís, mientras que San Cristóbal las quintuplica, y Santiago las multiplica por diez.

5.- Otras cifras oficiales que ponen en evidencia gran inequidad con muchas provincias fronterizas son las publicadas por la Dirección General de Impuestos Internos, sobre los denominados “regímenes especiales”, estrategia usada por el Estado para incentivar las inversiones. Esa modalidad cuenta con empresas en todas las provincias dominicanas.

Pero San Cristóbal, por ejemplo, supera al conjunto de las siete provincias citadas, por tener 137 empresas acogidas a la categoría de “Regímenes Especiales”. Bahoruco cuenta con cuatro, Pedernales tiene tres y Elías Piña a penas cuenta con una.

Algunas preguntas para reflexionar

¿A quién le conviene que una quinta parte de República Dominicana se vuelva tierra de nadie? ¿Cuáles consecuencias puede acarrear la despoblación de la frontera? ¿Por qué atentar contra incentivos focalizados en provincias empobrecidas? ¿Tendrán alguna idea quienes se oponen al régimen especial en la frontera, de lo que significa vivir sin servicio de agua en el hogar?

Parece que ha llegado una excelente oportunidad para que la denominada cuádruple hélice (gobierno, empresa, academia y sociedad organizada) incida positivamente en real avance sostenible, poniendo especial énfasis en las provincias fronterizas de República Dominicana.

Parece que ha llegado el momento para impulsar una conjunción de esfuerzos que evidencie real compromiso de cara a lograr dinamismo económico, creación de capital social y mejoría de vida con sostenibilidad en todo el país.

Parece que ha llegado el momento para poner foco en esos puntos en común entre el interés particular y el interés general, disfrutando los beneficios del valor compartido.

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