¡Satisfechos, profesor!

Por: Redacción

Por Guarionex Concepción

Si en unas de las áreas gubernamentales el país ha sufrido vergüenza ajena, ha sido en la esfera diplomática.

Desde el desprecio más profundo, hasta el rechazo más decidido y firme, la diplomacia dominicana ha sido el recipiente de todas las maledicencias. Y con justos fundamentos.

Félix W. Bernardino ha sido, probablemente, el personaje más nefasto, en la representación diplomática del país.

Otras figuras hubo no menos lesivas a nuestra imagen nacional, pero también las hubo que supieron representar con dignidad el país y hacer sentir orgullosos a sus connacionales.

Escasas sí, porque llegamos a un extremo en el que la militancia política de los elegidos era la única “cualidad” exigida para su designación.

Así pasamos a tener la legación diplomática más numerosa en naciones que no dejarían de ver con estupor las ocurrencias de los gobernantes criollos. Pero como decía mi querida abuela “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”.

Ido el zar político de la Cancillería, desaparecidas las nóminas y el partidito que presidía, las aguas han estado volviendo a su nivel en la sede que rige nuestras relaciones internacionales.

Un personal calificado por sus méritos ejecuta las directrices oficiales de política exterior y ha empezado el adecentamiento en la designación de los integrantes de las legaciones que nos representan.

Los países amigos han estado recibiendo un personal calificado. Profesionales meritorios, hombres y mujeres probos, personas a las que duele su país y que no van a los puestos detrás de los dólares, codiciados por algunos como si de la vida misma se tratara.

Particularmente nos enorgullece que el distinguido profesor, renombrado periodista y ser humano de honestidad a toda prueba, el licenciado Juan Bolívar Díaz, sea el nuevo embajador ante el pueblo y gobierno de España. Lo conozco bien. Fue, primero, mi profesor y, segundo, mi jefe en Jornada Extra, conocido espacio de Teleantillas. Este luchador incansable por las libertades democráticas y experimentado conocedor de nuestra diplomacia enorgullecerá a todos, reforzará nuestros lazos de amistad y logrará adecentar nuestras relaciones con España.

Deseémosle resonados éxitos a este excepcional ser humano, para que al final le digamos ¡Satisfechos, Profesor!

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