Seguridad del presidente

Por: Redacción

Por Guarionex Concepción

En un gobierno democrático, constitucional, el presidente de la República no se debe a sí mismo. Tiene una responsabilidad con el país que lo eligió para encabezarlo y ser, junto a los demás poderes, garante de su rumbo.

A partir de ser elegido por los dominicanos, el presidente Luis Abinader tomó las riendas para guiar este complicadísimo corcel, de impredecibles actitudes y mañas.

Una medida esencial del presidente, quizás la primera, es cuidarse, cuidar su familia y mantenerse vigilante de su salud física, de su sano juicio y fortaleza, para poder cuidar de los demás. Y esta es una condición sine quanon, que si no la cumple es lo único a lo que se puede obligar al presidente a observar.

En consecuencias, mal puede el mandatario hacer lo que le venga en ganas, a la hora de hablar de seguridad, y sin que eso se quiera manejar a interpretación de persona alguna, salvo que la situación esté exhaustivamente justificada, manejada por quienes saben de seguridad y éstas sean sus atribuciones.

¿Cómo se podría explicar que el presidente aborde un aparato aéreo, marítimo o terrestre, sin existir las condiciones máximas que garanticen un viaje seguro por aire, mar o tierra?  Eso no puede ocurrir nunca, nunca, nunca, porque para una acción de esta naturaleza no hay justificación que exista o pueda ser concebida.

Esto, desde luego, viene en razón de lo acontecido con el helicóptero en el que viajaba el presidente Luís Abinader, acompañado de la Primera Dana, por la zona montañosa de Constanza y Jarabacoa, en la provincia La Vega.

Acaso no tenían a mano los responsables del vuelo un parte meteorológico sobre las condiciones del clima, no solo en la demarcación geográfica donde se encontraban, sino en otras partes del territorio nacional. Entonces ¿por qué arriesgaron la seguridad del Jefe del Estado? ¿De qué se valieron para realizar ese vuelo por un lugar donde las condiciones de aeronavegación bajo lluvia o excesiva humedad se tornan variables en grado extremo? ¿Lo pidió el propio presidente?

En casos así es donde hay que observarle al ejecutivo que “Señor presidente, con el mayor respeto, no existen las condiciones para un vuelo seguro”. “Tenemos que irnos por tierra”, “el viaje no es factible de esa manera”. Es decir que, en asuntos de seguridad usted no se gobierna. Pero no se hizo y pudo ocurrir algo que todos estaríamos lamentando. Ojalá se actúe por el librito la próxima vez. Como tiene que ser, obligatoriamente.

Otra cosa. Hemos observado que el presidente de la República asiste a lugares públicos viajando junto a la señora vicepresidenta de la República, participan juntos y así permanecen, en actividades en las que necesariamente no tiene que ser así. Vistas estas macondianidades invitamos a los responsables de la seguridad del dignatario a revisar el manual correspondiente.

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