Sin sosiego y sin autoridad

Por: Redacción

Por Guarionex Concepción

Parte II

De cómo discurre el diario trajín urbano en los municipios del Gran Santo Domingo y la ausencia de autoridad que controle los ruidos y otros males, nos hablan cientos de casos.

Creo que resulta muy original nuestra la gran diversidad de altoparlantes que llenan calles, esquinas y parques, utilizados por elementos que venden infinidad de productos, cuando no difundiendo sus creencias religiosas.

Otros utilizan esos altoparlantes comprando cosas como hierros viejos, camas viejas, colchones viejos, oro y prendas rotas.

A esto se une otro tipo de ruido, que es el que ocasionan algunas iglesias y sus equipos de sonido, a todo dar en cualquier sector pobre.

Son cosas que forman parte del poco espacio que nos queda para el sosiego, en una sociedad donde los policías permiten guaguas, camiones viejos y todo tipo de chatarras, por zonas urbanas, a la velocidad que el conductor le de las ganas, con el consabido estruendo de los motores y mofles dañados.

Uno entiende que las personas en las calles pueden vender o comprar lo que quieran, manejar trastos viejos, etc, pero con los debidos controles y apego a las leyes. Eso se puede lograr con autoridades policiales y municipales que cumplan las funciones para las que el pueblo les paga.

Habría que ver hasta cuando seguiremos siendo el hazmerreír de los residentes en pueblos civilizados. Es difícil creer que estaremos sordos obligados, enfermos, nerviosos, sin sosiego y sin autoridad, por no se sabe cuántos años más, sin dolientes, per secula seculorum, perdidos en medio de un mundanal ruido ante el cual nadie asume responsabilidad.

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