¿Trama o casualidad?

Por: Redacción

Por Guarionex Concepción

No solo es a quien suscribe que le parecen programadas las acciones policiales como la repetida en la carretera San Pedro de Macorís-La Romana.

Nueva vez vuelve a ser tiroteado un vehículo ocupado por una familia cristiana. Por suerte, o por un milagro, en esta ocasión no lloramos uno o más muertos.

¿Esto es simple casualidad o existe algún plan de hacerle daño a alguien? ¿Al gobierno? ¿al director de la Policía Nacional?

¿Soliviantar al país?

No se concibe que no se entiendan las reglas, las instrucciones u órdenes. Que no sean interpretadas las voces que piden no disparar, no mandar alto en zonas oscuras. Entonces ¿da o no lugar a que se piense lo peor?

En definitiva, muchos no se explican qué vamos a hacer con estos policías que nos gastamos, sin importar la agencia en la que brinden servicio. Y parece que se hace tarde, porque cualquiera que se mueva en un vehículo por una de estas calles de Dios, no sabe en qué momento una bala cortará su existencia.

Hay que hacer algo que evite una grave tragedia de magnitudes insospechadas en cualquier momento. No podemos sentarnos a esperar una reforma policial con miles de agentes armados patrullando, sin aparente control, prestos a disparar a un vehículo, ocupado por quienes quiera que sean.

Incluso corren peligro los familiares de los policías serios, comedidos y con sentido común, que tienen que moverse por calles y carreteras del país, en gestiones personales obligatorias.

Eso debe aterrorizar a los conductores y pasajeros y da lugar a pensar que pueden no ser casuales estas aparentes barrabasadas policiales. Esto que está pasando debe mover a acciones inmediatas, para ayer, que eviten la anunciada tragedia. Si no se reacciona ahora, hoy, mañana puede ser tarde. No se puede dar tiempo a que lo hagan con alguien, un integrante de la sociedad que duela mucho a todos, un personaje que haga moverse a todos hacia una carrera desesperada, en busca de saciar la sed de venganza justiciera.

Esa impotencia que abate a los familiares de las víctimas de estos policías desenfrenados, se podría convertir en un aluvión colectivo que estamos a tiempo de evitar, frenando a esos policías hoy, y mañana seguir la reforma.

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