Voracidad sin límites

Por: Redacción

Por Guarionex Concepción

De cierto a cualquier ciudadano le interesa vivir bien, si es seria le gustaría que sea dentro de los parámetros normales, o sea, sin hacer cosas indebidas.

Pero existen, a nivel insospechado, quienes desean vivir muy bien, a costa de los demás. Darse el estilo de vida. de los ricos, aunque sea apropiándose de los bienes ajenos, no importa de quienes sean. Y casi siempre la víctima es el Estado.

Desde luego, eso ocurre con inmensa frecuencia en nuestro país, donde por lo regular ese hecho no tiene ninguna consecuencia. Por eso ocupamos un vergonzante tercer o cuarto lugar como una de las naciones más corruptas de la región.

Desde los tiempos de Ulises Heureaux (Lilis) a la fecha, los bienes más codiciados, son los del pueblo, el bien común, el patrimonio público. Naturalmente, se hacía con ciertos reparos, con, digamos, cierto rubor, con mucho cuidado. Ahora no. Se roba con desparpajo, sin la mínima connotación de vergüenza. Asombra la cantidad de personas que quieren ocupar una posición que les permita manejar recursos que pueda utilizar en provecho propio. Ejemplos pasados en los últimos años y ahora recientes, no nos dejan mentir. Es un robo sin recato, exhibiendo fincas y mansiones, lujosos autos y finas joyas, en un estilo de vida desvergonzado, sin poder justificar sus posesiones.

Este jueves pasado, sin más ni más, los regidores del Ayuntamiento Santo Domingo Este (SDE) -no todos en realidad- se aumentaron los viáticos 22 mil pesos más, que los lleva a recibir un sueldo superior a los 250 mil pesos cada 30 días. O sea, ciudadanos que tendían un servicio honorífico a su demarcación, algunos con escasa escolaridad, pasan a vivir mejor que cualquier sacrificado profesional.

Y no solo actúan así concejales de la Alcaldía SDE, en cualquier lugar los gobiernos municipales ven caer sobre si las afiladas garras de los buitres hambrientos, que pululan sobre las instituciones públicas.

Ahora bien -salvo que se haga el chivo loco de nuevo- el pueblo aprendió a tomar notas desde febrero de 2017 y no ha guardado el cuaderno.

Ya no hay poder terrenal que atemorice a la población, los corruptos, saqueadores, mafiosos, la cáfila de delincuentes que le han venido robando al pueblo los dineros de arreglar las calles y aceras, el dinero de surtir de medicina los hospitales, el dinero de comprar útiles escolares, de hacer viviendas a los pobres, de impulsar el desarrollo de los pueblos, esos que sabotean el futuro de los dominicanos, sentirán el desprecio de los votantes o el látigo inclemente de la justicia.

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