Lo dijo durante la campaña electoral y acaparó todos los focos en el arranque de la legislatura. La número 3 de Podemos y recién elegida diputada, Carolina Bescansa, acudió al Parlamento con su hijo, Diego, un bebé de 6 meses al que incluso llegó a amamantar discretamente en un momento de la sesión.
Fue la anécdota del día y además despertó todo tipo de reacciones; por un lado los que se felicitaban porque la parlamentaria de Podemosvisibilizase una realidad que atañe a miles de mujeres en España –la conciliación-; y por el otro, los que criticaban que Bescansa estabausando a su pequeño con fines propagandísticos, pudiendo haberle dejado en la guardería del Congreso. Pero, ¿cuál suele ser la reacción ante este tipo de situaciones más allá de España?
La italiana Licia Ronzulli en el Parlamento Europeo.
Pues lo cierto es que se toma con una normalidad absoluta en Europa,especialmente en los países nórdicos, férreos defensores de leyes que tienen como objetivo proteger a la mujer y a los bebés y facilitar la conciliación, apoyando siempre la lactancia materna en lugares públicos.
El mejor ejemplo de esta situación está bastante cerca, concretamente en Bruselas, donde más de una europarlamentaria ha acudido al Parlamento Europeo con su hijo. Licia Ronzulli probablemente sea la más destacada. Política italiana del partido Pueblo de la Libertad, ha llevado durante años a su hija Victoria a las sesiones de la Cámara. Mientras que ella realizaba su trabajo, la niña pintaba.
Ya en 2010, Ronzulli anunció sus motivos: “Quiero ser un símbolo y pienso en todas las mujeres que no pueden conciliar su vida profesional con su vida familiar”. En 2009 había habido otro antecedente, la apodada como la Euromadre, la danesa Hanne Dahl, que acudió a una votación acompañada de su hijo de dos meses y explicó la razón“no me quedó más remedio, mi marido tenía que acudir a una reunión”.
La también italiana, Daniela Aiuto, del Movimiento 5 Estrellas acudió hace unos meses con su bebé de 3 meses. En todos estos casos la reacción siempre fue la misma: normalización y apoyo a la conciliación, un mensaje que en algunos círculos Carolina Bescansa no ha encontrado.
Por Javier Taeño



