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martes, agosto 18, 2026
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InicioCURIOSASEl sueño holandés de migrantes homosexuales choca con una dura realidad

El sueño holandés de migrantes homosexuales choca con una dura realidad

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omarEl sirio Omar, un homosexual de 20 años, solicitó asilo en Holanda tras haber visto imágenes de su famoso desfile del Orgullo Gay, pero una vez llegó al país, sus sueños casi se desmoronan ante el acoso de sus compañeros de infortunio.

Aunque Holanda fue el primer país del mundo en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, en 2001, en sus centros para solicitantes de asilo, la aceptación de la diversidad sexual no es la norma, denuncian las ONG de defensa de los derechos de los homosexuales.

«Llegar a Holanda, el país de la libertad de expresión, y verse acosado por ser gay, es una locura», lamenta Omar. «Me sorprendió que estas personas, tras pasar por todo lo pasaron, fueran capaces de acosarme por ello», dice sorprendido este sirio, que llegó a Grecia en barco antes de pisar suelo holandés gracias a un falso pasaporte español.

Este joven esbelto de cabellos impecablemente peinados decidió viajar a Holanda tras informarse por internet. «Leí artículos que decían que Holanda era muy tolerante con los homosexuales y que Ámsterdam era la capital de la comunidad LGBT».

Pero la situación es diferente en los campamentos de solicitantes de asilo, lamenta Omar, que huyó de la guerra y la intolerancia. «Me amenazaban de muerte, me decían que era la vergüenza de los refugiados, me empujaban para adelantarme en las colas», describe este oriundo de Damasco, nacido en el seno de una familia pudiente.

Gracias a sus auriculares para escuchar música y saliendo lo menos posible de su habitación, evitaba la compañía de otros demandantes de asilo. «Tuve la suerte de no sufrir agresiones físicas», confiesa el joven, que finalmente encontró refugio en casa de Lianda, una holandesa lesbiana de 25 años.

– Refugios –

Según la asociación de defensa de los derechos de los homosexuales COC, la violencia contra algunos migrantes gays ha llegado hasta agresiones sexuales. Algunos de ellos, atemorizados, no se atreven a volver a salir de su habitación.

El diario holandés AD da cuenta también de ropa quemada o camas manchadas con excrementos y comida. Un migrante homosexual durmió durante una semana en el bosque por miedo a volver a su habitación, según el periódico. Como Omar, un holandés acabó alojando a este último.

La asociación Secret Garden asegura que dos migrantes homosexuales intentaron incluso suicidarse.

COC dice haber recopilado 14 denuncias desde mediados de octubre hasta finales de diciembre, mientras la asociación recibía anteriormente una o dos «cada varios meses».

«Tememos que sólo sea la punta del iceberg», explica a la AFP el director de la organización Koen van Dijk, destacando que la mayoría de los migrantes homosexuales no denuncian por miedo a las represalias o por no saber a quién acudir.

Frente a estos problemas, el Ayuntamiento de Ámsterdam puso a disposición durante los meses de octubre a diciembre dos casas «refugio» para una decena de migrantes homosexuales, una medida de «urgencia» y «excepcional» para una situación «que así lo requería», según una portavoz.

Ámsterdam está dispuesta a poner en marcha otras «soluciones a medida» si es necesario. Y la asociación COC aboga por abrir otras casas de este tipo, aunque no constituyan una solución permanente.

– ‘Vulnerables’ –

Los homosexuales que habían sido acogidos en estos refugios temporales ya se encuentran en centros para demandantes de asilo más adaptados. Cinco de ellos están por ejemplo en un ala separada de un centro más pequeño, de unas 350 plazas frente a las 6.700 precedentes, lo que permite detectar más fácilmente eventuales abusos.

La organización que gestiona la acogida de los solicitantes de asilo en Holanda, el COA, intenta por su parte sensibilizarlos con la tolerancia y asegura que toma medidas en caso de acoso.

Nicolas DELAUNAY

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