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Bolsonaristas radicales han conseguido romper los cordones de seguridad alrededor del Congreso Nacional de Brasil e irrumpir en el edificio del órgano legislativo. En la Esplanada dos Ministérios, en Brasilia, se han producido enfrentamientos de manifestantes con la Policía, que trató de dispersar a la multitud con gas pimienta.

En las primeras imágenes desde el lugar de los hechos se aprecian ventanas rotas y humo en algunos puntos.

Según medios locales, esta mañana en la zona había tres autobuses con miembros de las fuerzas de seguridad, pero no resultó suficiente como para contener a los manifestantes, que llegaron al Congreso Nacional vistiendo en su mayoría los colores verde y amarillo.

Los congregados protestaban contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien asumió el cargo el pasado 1 de enero. Algunos de ellos hacían referencia a un extracto de la Constitución del país, que dice que «todo el poder emana del pueblo». Los medios locales informan que Lula da Silva ha sido evacuado a un lugar seguro, lejos del centro de Brasilia.

Después de invadir el Congreso Nacional, los partidarios de Bolsonaro también invadieron el Supremo Tribunal Federal (STF) y el Palacio del Planalto, rompiendo vidrios de la entrada, cámaras de seguridad, muebles y despachos.

El presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, calificó las acciones como «actos antidemocráticos» e informó que ha mantenido una conversación con el gobernador del Distrito Federal, Ibaneis Rocha, quien comunicó «que está concentrando los esfuerzos de todo el aparato policial para controlar la situación».

«Las fuerzas de seguridad del Distrito Federal, además de la Policía Legislativa del Congreso, están comprometidas con la acción. Repudio con vehemencia estos actos antidemocráticos, que deben someterse urgentemente al rigor de la ley», escribió Pacheco en su cuenta de Twitter.

Asimismo, el ministro jefe de la Secretaria de Comunicación Social de la Presidencia, Paulo Pimenta, afirmó que la manifestación proviene de «una minoría golpista» que incita a la violencia.

«Estamos seguros de que la mayoría del pueblo brasileño desea la unidad y la paz en estos momentos para que Brasil pueda avanzar. Esta manifestación es de una minoría golpista que no acepta el resultado de las elecciones y que predica la violencia. Una minoría violenta, que será tratada con el rigor de la ley», tuiteó.

La situación que vive esta jornada el país sudamericano recuerda los disturbios similares que ocurrieron en EE.UU., cuando seguidores del expresidente Donald Trump asaltaron el Capitolio en Washington en enero de 2021. En aquel entonces, el mandatario saliente aseguró que hubo fraude electoral en su derrota frente a Joe Biden, al igual que Bolsonaro, que sigue sin aceptar explícitamente la victoria de Lula en Brasil.