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lunes, octubre 26, 2026
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InicioOPINIÓNCiberataques sin precedentes

Ciberataques sin precedentes

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Manuel Vólquez

El 12 de octubre de 2026, las agencias internacionales de noticias informaron al mundo de un acontecimiento que debe llamar la atención de los líderes mundiales y empresariales de las naciones empeñados en promover la Inteligencia Artificial (IA) como mecanismo de desarrollo, asumiendo que es una herramienta idónea que mejora la eficiencia, la personalización de servicios, la salud, la educación y la innovación científica, transformando positivamente la vida cotidiana y la productividad social.

Resulta que varios supermercados de Francia, Bélgica y Países Bajos dieron cuenta de ciberataques que malograron sus productos frescos y congelados, una acción delictiva sin precedentes que generó multimillonarias pérdidas.

El ataque criminal obligó a desconectar algunos sistemas para proteger los diversos productos de consumo doméstico que ameritan refrigeración e incluso los propietarios de los negocios suspendieron los servicios de entrega a domicilio.

En Francia se sintió con mayor intensidad porque los piratas entraron al sistema de control a distancia de los sistemas de refrigeración y lanzaron un programa de deshielo rápido, poniéndolos a 50 grados centígrados, lo que hizo que se estropearan los productos.

Hubo pérdidas en decenas de millones de euros y el caso se calificó como “una catástrofe que pone de manifiesto un problema de vulnerabilidad que amenaza la soberanía alimentaria». Ellos sospechan que es una modalidad delictiva que pudiera tener motivaciones económicas con piratas que pidan un rescate a las empresas afectadas, pero también que puede ser un medio de desestabilización política. Si se tratara de una acción de desestabilización política, entonces estaríamos observando una tendencia criminal de alto riesgo en razón de que en el futuro mediato otras naciones estarían tocadas por una escalada de inestabilidad social con posibles focos de violencia incontrolable. Y eso no es bueno.

Lo sucedido debe servir de alerta porque ese paso pudiera ser imitado por otros cibernautas malignos para impactar los frágiles sistemas informáticos de instituciones estatales y del sector privado.

La República Dominicana no está exenta de esa situación porque aquí abundan saqueadores experimentados en alta tecnología, de manera que hay que estar alerta.

Imaginemos que esos delincuentes se dediquen a intervenir los bancos comerciales o las Juntas Electorales para perjudicar o favorecer (por mandato expreso o iniciativa propia), a determinados candidatos presidenciales, con las votaciones.

Además, ¿qué ocurriría si penetraran y apagaran los controles informáticos de los aviones comerciales, en pleno vuelo, el sistema de transporte terrestre, como el Metro, los teleféricos o los trenes veloces, o que desestabilicen los semáforos y otras importantes plataformas de servicios? El caos sería inminente.

Inquieta saber que la IA sea aprovechada por los ciberdelincuentes para cometer diferentes delitos, como extorsionar, suplantar identidad y la voz de las personas, utilizar las redes sociales para difamar y dañar reputaciones como, en efecto, ya está ocurriendo. Sería una mezquindad no reconocer que la inteligencia artificial tiene muchas cosas positivas en la sociedad, pero requiere regulación y políticas que conlleven a evitar la pérdida de empleos con la automatización de tareas con robots. Esa última parte es lo que molesta.

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