Por: Ramón Colombo/ FOGARATE

La quiero mucho, como a muy pocos seres en este mundo. Duermo y amanezco todos los días con ella. Me acompaña heroicamente día, noche y madrugada a todos lados. No deja de viajar conmigo a donde sea, pues se expresa en todos los idiomas. Agradezco todo lo que me da, aunque es mucho lo que le pido. No me reclama nada, aunque me pase de contento. No le molesta nada de mí, a menos que no cumpla puntualmente con ella. Me acompaña a comer caro y no me reclama nada. Cuando la olvido en la casa soy un huérfano que deambula sin rumbo. Tiene un nombre de 16 números que no he podido grabar en mi memoria. Sólo la llamo Tarjeta, apellido Crédito.