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jueves, octubre 8, 2026
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Controles del crimen

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Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

La violencia acorrala al país porque no hay programas de prevención. Se aplica justicia en los tribunales o con el intercambio de disparos, después del hecho cometido.

Pero no se estructura un programa en lo relativo a la prevención del delito, y salvar a tiempo a cientos de jóvenes que terminan siendo punta de lanzas del crimen.

La violencia generada por rufianes no se exterminará por la aplicación masiva del código penal, o rellenando de plomo en las soluciones extrajudiciales. La violencia se puede combatir con violencia, pero ello no soluciona el problema.

No es permitir la inmunidad ni la impunidad, todo el que cometa un delito debe pagar por ello. Debe ir a un juicio oral, público y contradictorio, que es la única forma, con la acumulación de pruebas, de aplicar una justicia sana.

Para la prevención tiene que darse una mancomunión de esfuerzos entre fiscales, jueces, las escuelas, las juntas de vecinos, los clubes deportivos, los empresarios y todo el en tinglado social.

Tiene que haber una política masiva de creación de nuevos empleos, chequear porque llega la deserción escolar, en que barrios se pasa hambre y el chiripeo no funciona, que sirve de caldo de cultivo a la prostitución, y hasta la gran cantidad de niñas embarazadas.

Es tender una pared antes de que se cometan los delitos, atajarlos a tiempo, donde cada cual cumpla con sus funciones. Es salvar a la sociedad de la violencia, sacando a los malos de las calles.

Mientras la policía tiene que ejercer su trabajo. Tiene que ser una auxiliar de la justicia. Ir de lleno a la búsqueda de los delincuentes, sin ser juez o verdugo. En caso de que le disparen, tiene que defenderse. Lo condenable son las muertes que se podrían evitar.

Debe funcionar en la policía un departamento interno, dirigido por fiscales independientes, que se encargue de entrevistar a los agentes integrantes de una patrulla donde se aplicó el intercambio de disparo a un delincuente.

El departamento interno de la policía debe funcionar bajo el amparo de fiscales independientes, que realicen su trabajo en el plano investigativo, sin presiones de ningún tipo. Ese cuerpo existe en todas las sociedad civilizadas, y sería bueno fortalecerlo en el país.

Por ahora, la guerra contra la delincuencia convierte en una realidad los intercambios de disparos. La limpieza social se debe continuar, pero teniendo en cuenta que una política de puño de hierro permanente no es el camino final, sino una acción inmediata y temporal.

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