Por María Hernández

La República Dominicana se siente de júbilo en esta fecha especial, 27 de febrero, 180 aniversario de la independencia de nuestro país.

Lo que más se observa en esta fecha conmemorativa es la colocación de nuestra bandera nacional en cada rincón de nuestro país, en los hogares, instituciones públicas y privadas, medios de transporte masivo, vehículos, en los parques, en las calles y otros.

La bandera ondea con sus colores azul, blanco y rojo en forma de cruz y en el centro con el escudo más hermoso y significativo del mundo y el único que posee en su interior la Biblia, símbolo de la cristiandad a nivel global.

Un paraíso es la República Dominicana si lo comparamos con países en guerra, con conflictos sociales permanentes, crisis en cuanto a las migraciones, desabastecimiento de productos comestibles, enfermedades que en muchas naciones ya son endémicas, entre otras.

Nuestro país lo que debe es poner en primer lugar a la ciudadanía, en general, con proyectos que tiendan a mejorar la calidad de vida de la gente, no de un grupito.

Las autoridades deben hacerles frente a los problemas que afectan a los comunitarios y que son de todos conocidos por las denuncias constantes que hacen diferentes sectores de la sociedad a través de los medios de comunicación y redes sociales.

A las protestas de los ciudadanos no se les debe callar con represión. Tiene que haber una actitud de tolerancia y de atención a las exigencias de una población que cuando se decide a hacer público cualquier problema es porque tienen años esperando soluciones de las autoridades y no llegan con respuestas satisfactorias.

Problemas que parecen no tener solución y que se denuncian a diario es el caos que se tiene en el tránsito con taponamientos a toda hora del día, carreras de motores en plena vía que entorpecen el flujo normal de desplazamiento de vehículos, los teteos, el caos que se produce con la calle 42 de Capotillo, inundaciones cuando llueve, falta de agua en muchos sectores, apagones, falta de escuelas que se puede solucionar con la terminación de cientos de estructuras escolares que quedaron a punto de concluir en la pasada gestión. Hacer un censo para saber cuántos niños han quedado fuera de las aulas y coordinar desde el Ministerio de Educación la posibilidad de que las iglesias y clubes colaboren cediendo parte de sus instalaciones para improvisar centros de estudios en horas en que no las utilicen.

En el plano económico, el Estado debe decir la verdad en cuanto a la carestía de los productos de la canasta básica que no parecen bajar. Somos un país productor de la mayoría de los artículos que consume la población y con un incentivo a los productores que puede ser una disminución o tasa cero a los impuestos de los artículos o insumos que son utilizados en la agropecuaria y la agricultura los alimentos llegarán a precios bajos a la mayoría de la población.

En cuanto a la salud, en la República Dominicana dista mucho de la de otros países en donde todos los ciudadanos, desde que nacen hasta la vejez, tienen garantizada una cobertura total de sus seguros médicos. En nuestro país enfermarse es un problema hasta teniendo seguros médicos, pues ya los especialistas de la salud no quieren coger muchos seguros y los pacientes deben pagar altas sumas de dinero por una consulta y en el caso de los medicamentos lo que cubren los seguros privados solo dan para un medicamento al mes y hay pacientes que deben tomar hasta 12 pastillas diferentes en un solo día que, en la mayoría de los casos, no la cubren los seguros que aquí son un negocio, al decir de muchos ciudadanos.

Si hablamos de la población desempleada conjuntamente con los que trabajan en empleos informales suman más de 600 mil una cifra que supera a los trabajadores del Estado o del sector privado que están activos.

Cuando vamos al renglón de la energía eléctrica es una de las más caras de la región. En la actualidad, a parte del sistema de facturación mensual, los hogares pobres han asumido la forma de prepago de la energía y en algunos casos hay ciudadanos que dejan de comer para pagar 100 pesos de luz por tres días. Se debe hacer un censo por los hogares pobres y a los ciudadanos que no puedan pagar la energía eléctrica subsidiarla para devolverles el derecho a comer, que en la actualidad han perdido.

En cuanto a la educación superior, cada día las universidades tanto la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) como las privadas gradúan a miles de estudiantes en diferentes disciplinas que luego tienen que trabajar en lo que aparezca o salir del país a trabajar en lo primero que les ofrecen. Así como el Instituto de Formación Técnico Profesional (Infotep) tiene acuerdos con muchas empresas para poner a trabajar a los estudiantes que se gradúen en esa institución, las universidades pueden hacer lo mismo con las empresas para que cada egresado pueda conseguir, de inmediato un trabajo cuando se gradué que esté a la altura de lo que ha estudiado.

Y así, son muchos los problemas que abaten a la República Dominicana, pero que con una voluntad firme por parte de los ciudadanos y de las autoridades se pueden resolver. La indiferencia ante los problemas hace que los mismos se agudicen y que la gente opte por medios no muy pasivos para conseguir sus propósitos.

La República Dominicana es reconocida como «un ejemplo de éxito reconocido a nivel mundial» cuya plataforma hay que recordar que fue hecha por la administración pasada.

El 27 de febrero de 1844 nació la República Dominicana de la idea de un grupo de pensadores heroicos a los que recuerda con orgullo nuestro país porque fueron capaces de librarnos de las botas opresoras haitianas que aún hoy intentan despojarnos de nuestras tierras y recursos, ahora de manera pacífica.

Loor a Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez junto a todos los hombres y mujeres que ofrendaron su sangre para que hoy levantemos la voz con fuerza para decir que somos dominicanos y libres.