En el Leprocomio de Nigua hace falta de todo pero sobra el amor

Por: admin

Por Miledys Vásquez

Uno de los pacients del Leprocomio de Nigua VER GALERÍA DE FOTOS/NIGUA, San Cristóbal.- El Leprocomio de Nigua, cuyo nombre es Nuestra Señora de Las Mercedes y que desde el 1922 está a cargo de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, es una mezcla de lo dulce y amargo, lo bueno y lo malo, lo hermoso y lo triste. Visitarlo te produce sentimientos de ternura, de amor, te desborda la compasión y la solidaridad, pero también te produce impotencia.

Lo bello, lo amoroso y lo tierno, es ver la entrega de las Hermanas Mercedarias de la Caridad a esa hermosa misión, igual el amor que la mayoría de quienes trabajan y colaboran con ellas, ponen en su labor de lograr que los pacientes de lepra puedan tener una vida digna y lo más normal y alegre posible.

Asimismo, te inunda el corazón de ternura ver como los pacientes, en medio de su situación, unos más delicados que otros, tienen una sonrisa, te regalan una canción y expresan palabras de agradecimiento para las hermanas que ellos mismos expresan “hacen de tripa corazón para mantener de pie el hospital”

“Con los leprosos de Nigua, por ellos y para ellos” es lo que da fuerzas a las Mercedarias de la Caridad para aunque sea “arañando” mantener de pie la estructura física del Leprocomio, que dolorosamente, al igual que los pacientes, se cae a pedazos.

“Todo para bien de la humanidad, en Dios, por Dios, por Dios y para Dios” es una de las frases del Padre Zegrí, fundador de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, que más toca el corazón cuando visitas el Leprocomio, porque es tanto lo que se puede hacer por el bien de los leprosos, pero falta voluntad, caridad, compasión.

Diversos sectores sociales, religiosos, profesionales, jóvenes y extranjeros, entre otros, con frecuencia visitan las instalaciones del hospital en Nigua, ubicado a poca distancia de la Capital y llevan diversos artículos para el cuidado y alimentación de los pacientes. También algunas instituciones colaboran con las Mercedarias en tan compleja, pero hermosa misión.

Y aunque parezca contradictorio, si bien en el Leprocomio hace falta de todo, sobra el amor, la caridad, la solidaridad y la ternura. Y eso es lo que lo mantiene de pie. Allí se respira orden, paz, una limpieza e higiene estricta y la esperanza de una vida mejor para los pacientes y de que las autoridades del Ministerio de Salud y del Gobierno acudan en auxilio de su estructura física, que se cae poco a poco.

Salud Pública aporta unos 200 mil pesos al mes al Leprocomio, que apenas alcanza para el pago de los servicios básicos, del único centro de salud especializado en Lepra del país. La Pastoral de la Salud aporta al igual que otras entidades, que hacen posible que la misión siga hacia adelante, pero hace falta más, mucho más.

Todos los sectores vinculados al Leprocomio, a quienes les duele la situación por la que atraviesa, claman de las autoridades que de manera urgente, coloque las verjas perimetrales, que también están destruidas, dejándoles a merced de la delincuencia, ya que con frecuencia los ladrones se llevan, desde los alambres eléctricos, hasta los plátanos que están sembrados en sus terrenos, sumando la inseguridad a las dificultades del hospital. 

Urge, además, la remodelación de casi toda la estructura física del Leprocomio, reconstruirlo o construir otro, pero esa es tarea que debe asumir el gobierno a través Del Ministerio de Salud Pública, porque las Mercedarias de la Caridad y sus colaboradores carecen de los recursos necesarios para ello.

La Lepra es una enfermedad infecto-contagiosa, que afecta a todos los órganos del sistema nervioso y la piel. Se considera la más integralmente incapacitante, afecta a ambos sexos y a todas las edades.

Pero la lepra no se pega por un abrazo, una beso, por horas de compañía y consuelo a los pacientes, no se contagia con el amor y la ternura, sino pregunte cuál de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, ha contraído la  enfermedad, y desde hace 95 años están a cargo del cuidado de los pacientes de Lepra en el país.

Y aún mantienen la esperanza, al igual que los pacientes, de que el gobierno vaya en su auxilio e inicie el proceso de reconstrucción del Leprocomio, que permita una vida más tranquila y confortable a los enfermos de Lepra, y a las Mercedarias, empleados y colaboradores, ofrecer un mejor servicio.

Para eso no hacen falta grandes sacrificios, solo “caridad, caridad,  mucha caridad”

Fotos: Miledys Vásquez

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