SANTO DOMINGO, RD.— La Fundación Amaury Germán Aristy y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) conmemoraron este martes el 65 aniversario de la Masacre de la Calle Espaillat, ocurrida el 20 de octubre de 1961, cuando estudiantes universitarios, de liceos secundarios y jóvenes de los sectores populares protagonizaron una heroica resistencia contra las fuerzas militares y policiales que sostenían los últimos reductos de la dictadura trujillista.
Durante la ceremonia, celebrada en la intersección de las calles Espaillat y Arzobispo Nouel, en Ciudad Nueva, fue depositada una corona de flores frente a la tarja erigida en recordación eterna de los mártires de aquella sangrienta jornada, como expresión de respeto, gratitud y reconocimiento al sacrificio de los jóvenes que ofrendaron sus vidas en defensa de la libertad.
El periodista José «Chino» Bujosa Mieses, presidente de la Fundación Amaury Germán Aristy y sobreviviente de la masacre, destacó que aquel episodio de la resistencia antitrujillista constituyó un acontecimiento decisivo en el proceso de conquista de las libertades democráticas que hoy disfruta el pueblo dominicano.
Bujosa Mieses exhortó a los dominicanos de sensibilidad patriótica a rescatar del olvido esta página de las luchas libertarias nacionales y a transmitir su significado histórico a las presentes y futuras generaciones.
Asimismo, resaltó la importante gestión que vienen desarrollando la Comisión Permanente de Efemérides Patrias y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en la protección, preservación y promoción de la memoria histórica nacional, reconociendo sus esfuerzos por mantener vivo el legado de los hombres y mujeres que protagonizaron las grandes jornadas de lucha por la libertad, la democracia y la soberanía del pueblo dominicano.
En ese sentido, sostuvo que preservar la memoria histórica constituye un compromiso moral con quienes sacrificaron sus vidas por la libertad y una responsabilidad compartida entre las instituciones públicas, académicas, culturales y la sociedad dominicana.
Emotivo testimonio del sobrevivienmte Alfredo Riset
Durante el homenaje también intervino Alfredo Riset, sobreviviente de los acontecimientos del 20 de octubre de 1961, quien, con palabras entrecortadas por la emoción que lo embargaba, narró los dramáticos episodios que desembocaron en aquella terrible masacre.
Su intervención constituyó uno de los momentos más conmovedores de la ceremonia, al recordar las circunstancias en que los estudiantes enfrentaron durante aproximadamente seis horas a las fuerzas policiales y militares, en una batalla profundamente desigual.
La Rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo estuvo representada por una delegación del Departamento de Historia y del área de Protocolo de la institución, reafirmando su identificación con la defensa, preservación y promoción de la memoria histórica del pueblo dominicano.
La rebelión estudiantil comenzó en la universidad
Los acontecimientos que culminaron en la masacre tuvieron sus antecedentes inmediatos en las protestas iniciadas en la Universidad de Santo Domingo el 13 de octubre de 1961, que alcanzaron mayor intensidad el día 17, cuando los estudiantes reclamaron la expulsión de profesores y funcionarios identificados con el trujillismo.
Durante aquellas manifestaciones fueron derribadas estatuas del dictador y destruidos retratos, bustos y otros símbolos del régimen, en una abierta demostración de rechazo a la continuidad de las estructuras políticas y represivas de la tiranía.
Las protestas se extendieron a los liceos de enseñanza secundaria, donde los estudiantes también derribaron bustos y destruyeron imágenes del dictador y sus familiares.
Ante la magnitud de las movilizaciones, el Gobierno presidido por Joaquín Balaguer ordenó el cierre de la Universidad, medida que provocó mayores manifestaciones en las calles de la capital, particularmente en la calle El Conde, la Zona Colonial, Ciudad Nueva y sus vías aledañas.
La calle Espaillat, territorio libre
El 20 de octubre, numerosos estudiantes se dirigieron en manifestación hacia la calle Espaillat, donde levantaron barricadas y ocuparon las azoteas de numerosas viviendas, proclamando aquella zona como «Territorio Libre», bajo la consigna de «¡Libertad, que no la hay!».
Armados principalmente de piedras, palos y fragmentos de hierro de las tapas de los medidores del acueducto, los jóvenes enfrentaron las primeras incursiones policiales, logrando hacer retroceder a los agentes.
Ante la resistencia estudiantil, la Policía recibió el respaldo de contingentes militares que utilizaron fusiles y ametralladoras contra los manifestantes.
A medida que se desarrollaban los enfrentamientos, otros grupos de jóvenes ocuparon las azoteas de viviendas de las calles Arzobispo Nouel, Santomé y Padre Billini, convirtiéndolas en trincheras desde donde continuaron resistiendo los ataques.
Tras aproximadamente seis horas de una batalla profundamente desigual, las fuerzas policiales y militares lograron quebrar la resistencia, dejando un saldo de jóvenes muertos, decenas de heridos y numerosos detenidos.
Las víctimas de la represión
Las informaciones sobre el número de víctimas de aquella jornada fueron contradictorias.
Entre los nombres recogidos en testimonios y relaciones históricas figuran Tirso Roldán Vargas Almonte, José Ignacio Matos y José Cerda. Otras versiones también mencionan a Rafael Curiel, aunque existen diferencias entre los registros acerca de la identidad y el número de fallecidos.
Mientras los informes oficiales reconocieron cuatro víctimas mortales, el Movimiento Revolucionario 14 de Junio denunció que el número de muertos ascendía a diez y acusó a las autoridades policiales de ocultar cadáveres para reducir la magnitud de la represión.
Numerosos heridos recibieron asistencia médica en el Hospital Padre Billini y en clínicas privadas cercanas.
Balaguer felicito a las fuerzas represivas
En medio de las protestas que se extendieron a otras localidades del país, el presidente Joaquín Balaguer dirigió un mensaje a la nación el 22 de octubre, en el que felicitó públicamente a la Policía Nacional por su actuación durante los acontecimientos.
Aquellas declaraciones provocaron indignación entre amplios sectores de la población y contribuyeron a estimular nuevas jornadas de protesta contra la permanencia de los remanentes de la dictadura.
La resistencia estudiantil de octubre de 1961 formó parte del proceso de movilización popular que contribuyó a precipitar la salida de los principales integrantes de la familia Trujillo, ocurrida en noviembre de ese mismo año.
Un compromiso con la memoria histórica
Durante la conmemoración del 65 aniversario, la Fundación Amaury Germán Aristy y la representación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo destacaron, mediante su participación en el homenaje, la importancia de mantener viva la memoria de aquellos jóvenes que enfrentaron las armas de la represión para contribuir a la conquista de las libertades democráticas.
Las intervenciones de los sobrevivientes permitieron recordar el sacrificio de quienes participaron en aquella resistencia, así como la solidaridad de los residentes de Ciudad Nueva, que convirtieron sus viviendas en refugios y trincheras de los manifestantes.
La Fundación Amaury Germán Aristy reafirmó su compromiso de continuar promoviendo el conocimiento de las luchas históricas de la juventud dominicana, particularmente de quienes enfrentaron la dictadura y contribuyeron al establecimiento de las libertades públicas.
La conmemoración constituyó, además, un llamado a preservar la memoria histórica nacional y transmitir a las nuevas generaciones el conocimiento de los sacrificios que hicieron posible la apertura democrática.
A 65 años de aquella jornada, la calle Espaillat continúa siendo un símbolo del heroísmo de una generación que, armada principalmente de piedras y de su inquebrantable voluntad de libertad, desafió las armas de una dictadura que se resistía a desaparecer.



