El hombre que recibió a casi 70 manifestantes para protegerlos de los arrestos

El hombre que recibió a casi 70 manifestantes para protegerlos de los arrestos

infobae.com

Durante las protestas en Estados Unidos, muchas personas han tratado de poner su granito de arena, ya sea yendo a las protestas, leyendo acerca del tema para entender mejor lo que sucede, y más. Pero quien fue aplaudido en redes sociales este martes fue Rahul Dubey, quien dejó entrar a más de 60 extraños a su hogar la noche de este lunes.

Todo comenzó cuando, pasadas las 19:00 horas, el tiempo en el que comienza el toque de queda en Washington D.C., un grupo de manifestantes fueron llevados a la calle Swann por los policías que reprimieron a todo aquel que estuviera protestando.

Con gases lacrimógenos, y helicópteros, los policías acorralaron a la multitud, conformada en su mayoría por gente joven. Todos estaban desesperados por poder huir, pero no lo lograron, por lo que Dubey abrió la puerta de su hogar para que todos entraran.

“Desataron el infierno en manifestantes pacíficos justo afuera de mi entrada. No sé, simplemente abrí la puerta. Y seguí gritando: ‘Entren. Entren a la casa, entren a la casa’”, relató el empresario a al show “All things Considered” de la estación NPR.

Dubey recordó que la escena era un caos completo, por 10 minutos el hombre dejó que personas entraran a su hogar. Mientras lo hacían gritaba instrucciones, esperando que hubiera espacio para todos.

Casi 200 personas fueron arrestadas en esta calle de D.C., de acuerdo con el Jefe del departamento de policía metropolitana, Peter Newsham, los policías se presentaron aquí debido a que “indicación de una escalada de violencia potencial en la ciudad”. Pero agregó que hubo cierta información errónea sobre lo que sucedió en el área que se extendió en las redes sociales.

Una de las manifestantes le explicó a Dubey que muchas personas creían que estaban entrando a su casa de manera forzada, por lo que grabaron un video en el que él niega estas acusaciones.

“Esta es mi casa, la casa de mi comunidad, y se pueden quedar aquí cuánto tiempo necesiten porque ellos (los policías) nos los van a dejar salir”, expresó el hombre en un video. Aunado a esto, narró que los policías atacaron su hogar de forma ilegal ¡, pues aventaron gas lacrimógeno a través de las ventanas.

Durante todo este desorden, Becca Thimmesch, una habitante de esa zona pasó la noche fuera del hogar de Dubey, junto con otras personas, quienes trataron de reducir la gravedad de la situación. Mientras en otras casas, más manifestantes se refugiaron en grupos más pequeños.

“[Dubey] salía y decía: ‘No, no, yo invité a estos jóvenes a pasar’. Mientras que la policía estaba tratando de inventar circunstancias extraordinarias para ingresar a las instalaciones”, dijo Thimmesch.

Pero dentro de la casa, el ambiente fue distinto. Aunque había preocupación acerca de lo que pasaría, mucha gente se ayudaba entre sí para quitarse el gas de los ojos. Pero, durante horas, la policía no se marchó, y Dubey pensó que cualquier persona que atraparan, la podían acusar de irrumpir en su hogar.

Su solución fue repartir tarjetas de presentación con su nombre y número, para que si se encontraban en problemas, se pusieran en contacto inmediatamente con él.

Después de un rato, más ayuda llegó de afuera, pues los vecinos que Dubey tiene, pero que no conocía, llevaron pizzas para todos los que estaban atrapados. Por fin, las 6:00 horas llegaron, el toque de queda se levantó, y los manifestantes comenzaron a salir. Algunos llegaron a casa gracias a que extraños se pusieron de acuerdo y se ofrecieron a llevarlos.

Pero, antes de partir, Dubey todavía tenia mas que decir a los jóvenes: “Lleguen a casa a salvo. Descansen un poco. Hablen entre ustedes”, dijo Dubey desde la puerta de su casa.

“Asegúrense de cuidar esa salud mental, esa fortaleza, para que podamos seguir saliendo adelante, para levantarnos pacíficamente con inteligencia y hacer una discusión sólida. Los amos muchachos”, expresó el empresario hacia quienes apenas unas horas antes, conoció.

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