Golpe con golpe yo pago

Golpe con golpe yo pago

Por Jorge Chávez Morales

El seis de junio de 2005, Evo morales dirigió una serie de protestas en Bolivia, que obligaron al presidente de ese entonces, Carlos Mesa, a renunciar.

Catorce años después, en lo que podría llamarse un karma cíclico, Evo Morales, presidente de Bolivia, se vio obligado a renunciar por masivas protestas populares, que derivaron en un golpe de Estado y que fueron organizadas y dirigidas por Carlos Mesa, a quien Morales también había obligado a renunciar.

La historia se repite

Ese no muy lejano año 2005, Bolivia se vio convulsionada por una serie de protestas que llevó a las organizaciones sociales a paralizar el país por varios meses y a mantener sitiada a la ciudad de La Paz, sede de Gobierno, a la que no ingresaba ningún tipo de alimentos ni combustible.

Carlos Mesa era el presidente y ya había renunciado en marzo de ese año a su cargo, pero el Congreso Nacional no le aceptó la renuncia y lo instó a buscar un acuerdo amplio de recuperación social.

Sin embargo, tan sólo tres meses después, Mesa renuncia definitivamente después de permanecer en el gobierno sólo 20 meses, tras suceder el 17 de octubre de 2003, a su derrocado antecesor Gonzalo Sánchez de Lozada, quien también renunció tras una violenta agitación social que convulsionó al país altiplano.

El principal líder opositor, el diputado socialista Evo Morales, dijo horas antes que Mesa debía renunciar y pidió llamar a elecciones a fin de año.

“El presidente de la República debe dar un paso al costado y de esta manera facilitar una salida política y constitucional”, dijo Morales tras reunirse con los representantes de la Iglesia Católica. Tras esa renuncia -agregó- debe seguir la de los titulares de Congreso a fin que el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Bolivia (Eduardo Rodríguez) asuma el cargo de presidente de la República y “convoque a elecciones, posiblemente para fines de este año”.

Evo Presidente

Juan Evo Morales Ayma, es un político ascendencia aymará que se convirtió en Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, el 22 de enero de 2006, cuando ganó las elecciones presidenciales en primera vuelta, con 54 % de los votos, lo que lo convirtió en el primer Presidente boliviano de ascendencia indígena.

Aunque ya en 2002 había participado en las elecciones presidenciales representando al Movimiento Al Socialismo (MAS), no pudo hacerse de la primera magistratura. Sin embargo quedó en segundo lugar con un fuerte apoyo popular.

Inició su activismo en el movimiento sindical en la década de 1980, en la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), alcanzando la dirección de la Federación Especial del Trópico, una de las seis federaciones sindicales de productores de coca que se encuentran organizados en la zona del trópico cochabambino y que desde 1991 son coordinadas por un Comité de Coordinación presidido por Evo Morales.

Fue uno de los fundadores del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP) que luego se aliaría con el Movimiento al Socialismo (MAS) para participar de las elecciones generales de 1997, en las que resultó elegido diputado por Cochabamba.

Es el tercer mandatario boliviano en la historia de la República elegido por mayoría absoluta de votos (el primero fue Hernán Siles Zuazo en 1956 y el segundo, Víctor Paz Estenssoro en 1960).

El 6 de diciembre de 2009 se celebraron unas nuevas elecciones presidenciales, en las que logró la reelección con el 64,22 % de los votos y reasumió la presidencia de Bolivia el 22 de enero de 2010.

El 12 de octubre de 2014 ganó por tercera vez y con un amplio margen (61.04%), las elecciones presidenciales con lo cual gobernaría hasta el 22 de enero de 2020.

Logros económicos

Pese a este escándalo político, el desarrollo económico de Bolivia es uno de los más sólidas en Suramérica. Aunque su economía es pequeña, pues el PIB de Bolivia ronda los US$40.000 millones, parte del crecimiento económico se debe a Evo Morales y a su plan económico desde que asumió el mando de Bolivia en 2006.

Uno de los datos más reveladores se dio en la última entrega de las perspectivas económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), donde a pesar de haberle bajado la proyección del PIB en 0,1 puntos porcentuales, Bolivia resultó la economía con el mayor crecimiento económico a finales de este año con una proyección de 3,9%.

En línea con lo anterior, el PIB de Bolivia pasó de sumar US$9.000 millones hace 13 años cuando asumió el poder Morales a US$40.000 millones en la actualidad. Además, el crecimiento del PIB per cápita en 2005 era de 2,5%, mientras que al cierre de 2018 se ubicó en 2,7%.

Otro logro económico de Morales está relacionado con la reducción de la pobreza extrema, la cual se redujo más de la mitad en la última década, pasando de 38% a 15%.

El fortalecimiento de la moneda es otro de los logros de su gestión. “Evo recibió el Gobierno con un tipo de cambio de 8 pesos por dólar, a poco de asumir “apreció” la moneda a 7 pesos y, actualmente, se mantiene estable (cotiza en 6,95)”, señalaron.

La cifra de desempleo bajó de 8,1% a 4,2% en el mandato de Morales, así lo aseguró el mandatario ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, además, aumentó el salario mínimo en los últimos 13 años, pasando de US$60 a US$310.

El proceso de nacionalizaciones durante su Gobierno, especialmente en el gas fue la base que sustentó la economía boliviana. Según un estudio de Celag, si no se hubiera producido ese proceso se hubiera podido perder hasta US$74.000millones, equivalente al 2% del PIB de 2017”.

Pierde referéndum

Su inocultable éxito en la conducción de su país, hizo que Evo Morales decidiera convocar a un referéndum para consultarle al pueblo si estaba de acuerdo en modificar la Constitución, lo que le permitiría volver a postular como residente por un cuarto periodo.

La Constitución de Bolivia permite solo dos mandatos consecutivos, sin embargo, a un fallo del Tribunal Constitucional le permitió volver a presentarse en 2014 al considerar que su primer mandato no contaba puesto que el país fue refundado como Estado Plurinacional en 2009.

El 21 de febrero de 2016, Evo Morales sufrió su primera derrota electoral, cuando el pueblo decidió negarle la cuarta reelección, con un resultado ajustado el que el “NO” obtuvo 51,3% frente al 48,7% que lograba el “Sí”.

Hecha la Ley…

Pese a ello, el Tribunal Constitucional dictaminó en noviembre de 2017 que “el límite de dos periodos para el mandato presidencial constituía una violación a los derechos humanos del gobernante” por lo que autorizó a Morales a volverse a postular.

Los adversarios del mandatario boliviano le acusaron de querer eternizarse en el poder y señalan que el TSE desconoció los resultados del referendo de 2016.

Resultado electoral

La constitución boliviana establece que para ser electo como Presidente de la República en primera vuelta, el candidato deberá obtener más del 50% de los votos.

Sin embargo, también establece que si la diferencia entre el candidato ganador y el que quedó en segundo lugar es de 10 o más puntos, no se realiza la segunda vuelta y se procede a proclamar a quien haya resultado como ganador.

El último proceso electoral en sus resultados oficiales señalaron que Evo Morales había obtenido 47,8% de los votos, frente a 36% de Carlos Mesa, por lo que había resultado ganador en la primera vuelta.

Denuncias de fraude

Aún antes de conocerse los resultados oficiales, los opositores a Evo Morales denunciaron que se había cometido un gigantesco fraude para beneficiar al mandatario.

La sospecha surgió luego que intempestivamente el Tribunal Supremo Electoral (TSE), suspendiera la transmisión de los resultados “por “transmisión inmediata” de actas de votación en la noche del domingo sin previo aviso, lo que provocó reclamos de parte del candidato opositor y una inmediata solicitud de aclaración por parte de la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Cuando finalmente el TSE anunció el triunfo de Evo Morales, comenzaron una serie de protestas que con el pasar de las horas fueron creciendo hasta convertirse en actos violentos, con uso de armas de fuego y persecución a líderes y autoridades afines al presidente Evo Morales.

Muchas de la casas de diputados, alcaldes, dirigentes sindicales y de la propia hermana del Presidente, fueron saqueadas y quemadas, sin que la policía hiciera nada por detener los actos de violencia.

Golpe de Estado

Primero la policía decidió acuartelarse y no obedecer las órdenes presidenciales, al igual que las Fuerzas Armadas de ese país, quienes públicamente dijeron que no se enfrentarían contra el pueblo.

Ante la fuerte presión, Evo Morales anunció al país que convocaba a nuevas elecciones, con el evidente propósito de calmar los ánimos y bajar las protestas en la calle, lo que no tuvo ningún efecto.

Poco después el Comandante General de la Policía boliviana, Yuri Calderón, pidió públicamente la renuncia del presidente Evo Morales, lo que provocó que crecieran las protestas en la calle sin que hubiera control policial de las mismas.

Esta acción y todos los actos posteriores de violencia amparados por policías y militares, constituyó lo que Evo Morales denunció como un golpe de estado, contra un Presidente legítimamente electo.

Renuncia de Evo

Tras este pedido y el crecimiento de la violencia, el presidente Evo Morales anunció su renuncia al cargo y pidió que dejen de enfrentarse entre bolivianos, formulando una invocación a la paz.

Luego, Evo, su vicepresidente Álvaro García y varios dirigentes, tuvieron que salir de La Paz para proteger sus vidas y buscaron protección en Chapare, su principal bastión político.

Desde esa zona, denunció que habían ordenado su muerte, ofreciendo 50 mil dólares a quien entregara al Presidente a las Fuerzas Armadas.

Asilo en México

El presidente mexicano Manuel López Obrador, ofreció asilo al defenestrado Evo Morales, quien aceptó el ofrecimiento.

El rescate de Evo Morales fue muy complicado y el mismo canciller mexicano se encargó de informar que el avión de la fuerza aérea de su país, que tenía la misión de trasladar a Evo Morales y su equipo hasta Ciudad de México, tuvo serios inconvenientes para hacerlo.

Países como Perú, Ecuador y también Bolivia, no sólo negaron el paso de la nave por sus espacios aéreos, sino que les negaron el suministro de combustible, poniendo en serio riesgo la vida de Evo Morales y sus acompañantes.

Finalmente y tras superar todo tipo de inconvenientes, Morales llegó a Ciudad de México y desde allí denunció que en su contra se había producido un golpe de estado con participación de las fuerzas armadas, la policía y sectores de la oligarquía boliviana.

Autoproclamada

Tras la renuncia de Evo Morales, hicieron lo propio los presidentes de las cámaras de diputados y senadores de Bolivia, por lo que se creó un serio problema de orden constitucional para encontrar a quien debiera de asumir la presidencia temporal.

Los militares y la oposición, decidieron que la segunda vicepresidenta de senado, Jeanine Áñez, se autoproclamara como la nueva presidenta de Bolivia y, en su primer discurso, ofendió a los indígenas bolivianos denigrándolos y anunciando que convocará a nuevas elecciones.

Bolivia en Llamas

Tras los primeros días de incertidumbre, grandes sectores populares bolivianos comenzaron a salir a las calles y anunciaron que arreciarán las protestas hasta que Evo Morales retorne y se vuelva a empoderar en el cargo.

Por su parte la policía y militares que obligaron a renunciar a Morales y se abstuvieron de contener a los violentos opositores que quemaban casas, negocios, que perseguían a simpatizantes y dirigen afines al presidente, han salido recién a las calles a reprimir brutalmente la protesta ciudadana, con el lamentable suceso de jóvenes asesinados por disparo de bala.

Volveré

Desde México, Evo Morales ha dicho que si su pueblo lo reclama, él está dispuesto a retornar para participar en un proceso de pacificación y de elección de nuevas autoridades.

“Si el pueblo me lo pide, yo volveré”, ha dicho.

 

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