La mayoría espero año nuevo en sus hogares, otros presos por violar toque de queda

Por: Redacción

Por Genris García

SANTO DOMINGO ESTE, RD.- Los residentes en Santo Domingo Este despidieron el año viejo y recibieron el año nuevo en su mayoría recogidos en sus hogares y aquellos que intentaron violar el toque de queda impuesto para detener el covid-19 terminaron presos.

Es que las principales avenidas fueron tomadas por tropas combinadas de la Policía Nacional, la Fuerza Aérea y la Armada, que también se internaron en los barrios y zonas residenciales.

Con todos los centros de diversiones cerrados, incluyendo colmados y colmadones, así como tramos de las avenidas Venezuela y Españas bloqueados fue el panorama reinante la noche del jueves a amanecer viernes.

Mientras en los barrios y zonas residenciales del municipio, en su mayoría las personas se quedaron en sus casas celebrando en familia la llegada del Año Nuevo.

Los que desafiaron el toque de queda y las disposiciones de distanciamiento social del Gobierno encontraron de frente amplios contingentes de policías y militares que apresaron a muchos, cargaron con bocinas y sillas.

Con el paso de las horas, las calles y avenidas de Santo Domingo Este se volvieron solitarias, y solo algunos vehículos autorizados o de emergencias, además de policías y militares se observaban ir y venir.

En el interior de los barrios reinaba la tranquilidad, la música era escasa o baja y los tragos se compartían en familias.

Algunos dejaron las salas de sus viviendas y se sentaron al frente, pero sin grupos que llamaran la atención.

Otros, se concentraban en las salidas de los callejones y al ver llegar el convoy de policías y militares se espantaban hacia el interior de los barrios.

No faltaron los que fueron sorprendidos desafiando las disposiciones oficiales y terminaron despidiendo el 2020 y recibiendo el 2021 tras las rejas de las dotaciones policiales más cercanas.

En sectores como Los Tres Brazos, Los Mina, ensanche Ozama, Villa Duarte, Los Mameyes, La Isabelita, policías y militares apresaron a decenas de jóvenes.

En estos barrios, miembros de la Policía Nacional, la Fuerza Aérea y la Armada estaban a cargo de mantener a raya a los revoltosos, y parece que lo lograron.

Mientras en Mendoza, dónde pululan los colmadones y discotecas todos estaban cerrados, mientras algunos parroquianos compartían tragos al frente de sus viviendas y a las salidas de las callejuelas, pestos a corren al asomo de la primera patrulla.

Aunque sin parroquiano, las autoridades cerraron tramos de las emblemáticas avenidas Venezuela y España, donde se concentran la mayor cantidad de centros de diversión del municipio y son vías obligadas para la diversión en fin de año.

Minutos después de las 7:00 de la noche, hora prevista para el inicio del toque de queda, comenzaron a operar los retenes en las principales avenidas del municipio.

Allí quedaron muchos detenidos por circular sin permisos.

Y, como para que no haya duda de la disposición oficial, el ministro de Defensa y el director de la Policía Nacional, el teniente general Carlos Luciano Díaz Morfa y el mayor general Edward Ramón Sánchez González, acompañados de su plana mayor recorrieron el Gran Santo Domingo e hicieron una parada en la cabecera oriental del puente de la 17.

Allí, ambos oficiales llamaron a la población a acatar las disposiciones oficiales, al tiempo que advertían que, lo que no lo hicieran, tendrían de frente a sus hombres que estarían toda la noche recorriendo los distintos sectores.

Horas antes, el general de brigada Máximo Arturo Báez Aybar, director de la Policía en Santo Domingo Este concentró a sus hombres y mujeres en el patio del Ayuntamiento del municipio.

Allí también llegaron soldados de la Fuerza Aérea que se sumaron en apoyo a la institución del orden público, también los ministerios de Interior y Policía y Salud Pública, (Coba e inspectores), fiscales y Policías Municipales.

Báez Aybar arengó a sus tropas después de encomendarse a Dios en una oración que hizo que muchos bajaran sus cabezas y cerraran sus ojos.

Le explicó las ordenes dispuesta por el director de la Policía, le habló del sacrificio que cada uno de ellos estaba haciendo al dejar a sus esposas, hijos, madres y padres una noche tan especial como Año Nuevo.

Policías y militares se fueron a sus puestos y otros a recorrer los barrios hasta que salga el sol del primer día del Año Nuevo.

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