No es amor al cochino, sino a los chicharrones

No es amor al cochino, sino a los chicharrones

Muchos candidatos opositores quieren sentarse en Miraflores y echarle el guante a las riquezas del país, aunque no tengan la menor idea de cómo se bate el chocolate.

Por Jorge Chávez Morales*

A Venezuela todos le quieren “meter el diente”. Hasta el hijo de la vecina quiere ser su Presidente. Eso sí, que se la entreguen completa, sin bombardeos ni destrucción, casi envuelta en papel de regalo.

Está absolutamente claro que la confrontación en la patria de Bolívar, no es política, sino simple y llanamente económica. Es por ver quién se queda con el vellocino de oro.

Los apetitos personales dentro de la oposición mejor dicho de las oposiciones (porque hay muchas), ya no se esconden, ni siquiera se disfrazan. Ahora, sin sonrojarse y sin pena, muchos han sacado las garras para querer hacerse con el cargo de Presidente, sin tener la más mínima condición requerida para ostentar ese cargo.

Yo quiero ser

Desde que la oposición venezolana ganó la mayoría en la Asamblea Nacional (AN), y se dieron cuenta que podrían lograr una pronta caída del presidente Nicolás Maduro, comenzó la pelea por ostentar la presidencia.

Si caía el Gobierno quien constitucionalmente asumiría la jefatura del Estado era el Presidente de la AN, por ello, a pesar de que Julio Borges, mandamás del partido Primero Justicia, obtuvo la más alta votación y le correspondía ese cargo, un arreglo entre gallos y medianoche entre tres de los cuatro partidos más fuertes, lo dejó por fuera. Decidieron entregarle ese cargo a Henry Ramos Allup, jefe de Acción Democrática (AD).

Este político de vieja data, tuvo entre sus manos, como nunca en casi 20 años de supremacía del chavismo, la oportunidad de unificar nuevamente a la oposición, pero no lo hizo.

“Ramos Allup, creyó que le había llegado el momento y en lugar de unificar no sólo la oposición, sino a los sectores chavistas descontentos con la gestión de Nicolás Maduro, hizo abuso de su puesto y comenzó a ordenar una serie de acciones como el retiro de las fotos de Hugo Chávez de los salones de la AN y otras más, lo que enfureció a los chavistas quienes volvieron a subir la guardia y se enfrentaron a Ramos. El líder adecuo se creyó Presidente, pero muy rápido lo obligaron a tomar conciencia de la realidad”, explicó Elías Abreu, politólogo venezolano y ex profesor universitario.

Abreu explicó que hay por lo menos nueve líderes opositores que se creen con el derecho de ser los candidatos a la Presidencia y los enumera: Leopoldo López, Julio Borges, Henry Ramos, Juan Guaidó, Claudio Fermín, Henrique Capriles, María Corina Machado, Antonio Ledesma y recientemente, apareció en campaña adelantada, Juan Requesones, actualmente preso y acusado de participar en el grupo de conspiradores que intentó dar muerte a Nicolás Maduro, con el uso de dones.

“Todos los nombrados, a excepción de Claudio Fermín que es el único con dos dedos de frente, se creen con el derecho de ser los elegidos para disputar la jefatura del Estado al candidato chavista en una eventual elección presidencial. Sin embargo, desde mi punto de vista, calza los botines para poder hacerlo.

Dejando de lado los nombres de quienes se autopostulan para presidentes, el politólogo se mostró preocupado por el hecho de salvo Fermín, todos los demás parecieran que estuvieran más preocupados en llegar a la Presidencia, sólo para usufructuar los recursos de Venezuela.

“Da coraje y disculpe la sinceridad porque yo también soy opositor, que los presuntos presidenciables no escondan su ambición por administrar los recursos del Estado. Ni uno sólo de ellos ha presentado al país un plan de gobierno que explique cómo es que harían de llegar a la jefatura del Estado, para resolver todos los terribles problemas por los atraviesan los venezolanos”, añadió Abreu.

Corruptos sin llegar

Abreu sostiene que una muestra clara de esa actuación nada transparente en la administración de recursos, es el ejemplo de Juan Guaidó con el uso de los cientos de millones de dólares que ha recibido para la ayuda humanitaria y que deberían ser destinados para resolver algunos problemas de los venezolanos más necesitados.

El politólogo dice sentirse indignado por la manera en que Guaidó y su equipo ha dispuesto el dinero de todos los venezolanos, como si fuera de su propiedad.

“Todos quieren echarle el guante al dinero de los venezolanos y lamentablemente el gobierno de EE.UU. así lo permite. Ahora hasta Juan Requesones, quien desde mi punto de vista no tiene los méritos para ser candidato, anunció a través de su hermana, que también quiere ser Presidente de Venezuela. Tiene todo el derecho de querer serlo, pero no creo que ese sea el mensaje que espera recibir la población venezolana”.

Luego de la autoproclamación de Juan Guaidó, fueron muchas las voces que desde el sector opositor, reclamaba con mucha insistencia la intervención militar de EE.UU.

Muchos la dieron como un hecho, sin embargo, más rápido de lo imaginado esa posición fue dejando de estar en la palestra, hasta simplemente convertirse en un lamento lastimero de la comunidad tuitear y de las redes sociales, que son, los que con más insistencia y desde la comunidad de sus hogares, mayoritariamente en el extranjero, continúan pidiendo la intervención de los marines en Venezuela.

Sin embargo, aquellos que abrigan la esperanza de competir por ocupar el sillón que ostenta Maduro en Palacio de Mirafloes, no han vuelto a hablar por lo menos públicamente, de una intervención armada en el país. No quieren tener que gastar en reconstruir lo que sin lugar quedaría destrozado por las bombas. Ellos quieren agarrar una Venezuela completa, intacta, para echarle el guante al cochino y poder comerse los chicharrones.

*Periodista venezolano, residente en Ecuador

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