Por Genris García
VER VIDEO/SANTO DOMINGO ESTE.- “¡Me mateee…!”, gritó Zenobia Echavaría, al ver deslizarse sin freno la bicicleta que montaba en una pendiente de la avenida Circunvalación de Lengua Azul, en el ensanche Ozama. La mujer terminó con un brazo roto, una herida en la barbilla y dos muelas menos.
Con 50 años de edad, ocho hijos y cinco nietos terminó, como ella misma se define “explotá” en el pavimento de la vía.
Ella quería recordar los viejos tiempos cuando tenía 16 años y le encantaba montar bicicleta.
Así que este sábado fue a visitar a su hermana para compartir unas habichuelas con dulce con motivo de la Semana Santa.
Allí encontró un jovencito con una bicicleta “aro 20 de las que corren mucho” y no hizo caso a la advertencia de su cuñada de que la bicicleta no tenía freno”.
-“Yo se montar sin freno”, dijo ella y se subió ya que en su juventud montaba mucha bicicleta y sabía frenar aun no tuvieran frenos.
Reveló que el dueño de la bicicleta le dijo que la había guardado porque él mismo no la entiende.
-“Quise recordar los viejos tiempos cuando montaba mucha bicicleta y me subí en una sin freno y me fui por una bajá”, dijo a Vigilanteinformativo.com.
Aseguró que la bicicleta sin control se dirigía a un poste del tendido eléctrico y al ver que se iba a matar se tiró, terminando con las heridas que la llevaron al hospital.
Como consolación le queda que “el palo de luz me iba a dar más duro y los tubos de la bicicleta se me podían meter por el pecho y otra parte”.
-“Por suerte no venía ni una jeepeta”, se consuela, ya que “me había matado mataita”.
La narración se convirtió en la atracción de médicos, enfermeras, pacientes y familiares de accidentados que se encontraban en la sala del hospital Dr. Darío Contreras.
Dijo que la bicicleta no sufrió mayores daños y el propietario ya la había reparado, pero su brazo tendrá que esperar más de 90 días para soldar sus huesos, varios días para curar su herida y no podrá recuperar las dos muelas que perdió en el accidente.
Zenobia vive en Villa Duarte, dónde sus hijos no salen del asombro y se encuentran molestos por la hazaña que pudo dejarlos huérfanos.



