SANTO DOMINGO, RD.- El psiquiatra Víctor Figueroa afirmó que el incremento de los feminicidios en República Dominicana responde a un problema estructural y cultural que no podrá resolverse únicamente con endurecimiento de penas o mayores campañas de concienciación, al considerar que la violencia “está incrustada en la sociedad dominicana”.
Durante una entrevista concedida al programa Propuesta de la Noche, que dirige el periodista Manuel Jiménez por Teleimpacto, canales 52 y 22, el especialista sostuvo que el país enfrenta una realidad “paradójica”, debido a que mientras los homicidios generales han disminuido, los feminicidios continúan en aumento.
“Cuando vemos el primer trimestre del año pasado comparándolo con este, los feminicidios han aumentado un 36 por ciento”, explicó Figueroa, al precisar que unas 30 mujeres han perdido la vida en lo que va de año víctimas de violencia de género.
El psiquiatra consideró que el fenómeno no puede analizarse únicamente desde el ámbito judicial, sino desde la formación cultural y emocional de los ciudadanos.
“Es un tema que va más incrustado en la cultura”, expresó, al tiempo que señaló que la educación desde la niñez resulta clave para modificar los patrones de conducta violentos entre hombres y mujeres.
Figueroa explicó que, desde el punto de vista psiquiátrico, los agresores suelen presentar características como inseguridad, baja tolerancia a la frustración y necesidad de control sobre sus parejas.
“Ese discurso de ‘si no eres mía no serás de nadie’ muchas veces se normaliza en el argot popular, pero son señales de alerta de que algo grave pudiera pasar”, advirtió el especialista.
Asimismo, sostuvo que muchos agresores provienen de hogares donde la violencia era parte cotidiana de la dinámica familiar.
“Muchos de estos hombres crecieron en ambientes donde la violencia era normalizada y perciben como una amenaza que la mujer no se someta a lo que aprendieron desde pequeños”, indicó.
El médico respaldó las recientes declaraciones de autoridades gubernamentales, entre ellas la vicepresidenta de la República, Raquel Peña y la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, que reconocieron fallas en la prevención de los feminicidios.
“Estoy de acuerdo con ellas. El sistema fracasó”, afirmó categóricamente, al entender que el Estado dominicano históricamente ha actuado más en la reacción que en la prevención.
En ese sentido, enfatizó que los resultados de políticas preventivas no son inmediatos, sino que requieren planificación y continuidad.
“Lo preventivo es prácticamente invisible, porque lo que se haga hoy probablemente lo disfruten generaciones futuras”, expresó.
Figueroa también abordó el impacto de las redes sociales y la tecnología en las relaciones de pareja, señalando que muchas conductas de control han evolucionado hacia mecanismos digitales de vigilancia.
“Ahora te tengo un GPS prendido y te estoy ‘stalkeando’ totalmente las redes sociales”, comentó, al advertir que ese comportamiento puede convertirse en un detonante de violencia.
Durante la entrevista, el especialista se refirió al caso de la joven Esmeralda Moronta, asesinada por su pareja luego de haber presentado una denuncia formal ante las autoridades.
“Esmeralda hizo todo por el librito y aun así no sirvió”, lamentó Figueroa, quien insistió en la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección durante las primeras 72 horas posteriores a una denuncia de violencia.
El profesional de la conducta humana afirmó que República Dominicana necesita adoptar modelos preventivos más avanzados, como el sistema español Biogen, una herramienta tecnológica utilizada para evaluar el nivel de riesgo de los agresores.
“En España han logrado reducir aproximadamente un 50 por ciento los feminicidios con sistemas de prevención y seguimiento”, explicó.
Figueroa insistió en que el problema de la violencia de género debe asumirse como una responsabilidad colectiva entre el Estado, las familias, las escuelas, las iglesias y las instituciones de salud mental.
“Estamos en un país donde la violencia es sistémica y normalizada, y también la impunidad”, sostuvo.
El psiquiatra también llamó la atención sobre el suicidio masculino y su relación con muchos casos de feminicidios, recordando que gran parte de los agresores termina quitándose la vida tras cometer el crimen.
“Hay que trabajar el tema del suicidio en hombres porque muchos feminicidas también presentan conductas autodestructivas”, manifestó.
Sin embargo, aclaró que la mayoría de los agresores no necesariamente padecen enfermedades mentales.
“El 80 o 90 por ciento de los agresores no está loco ni tiene una patología psiquiátrica diagnosticada”, puntualizó.
Finalmente, el especialista consideró indispensable revisar integralmente las políticas públicas vinculadas a la violencia de género y construir estrategias sostenidas de educación emocional y convivencia social.
“Ya el paradigma cambió y muchos hombres todavía no entienden que las relaciones hoy son más horizontales”, concluyó.






