Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

El establecimiento de un corredor aéreo o terrestre entre Haití y la República Dominicana, es peligroso y desestabilizador. Vienen expertos en crisis de las Naciones Unidas a establecerse en el país. El centro de acopio de la asistencia alimentaria estaría en dominicana.

Hay que rechazar que las Naciones Unidas quieran utilizar al país para establecer ese puente humanitario, alojar a su personal, y eventualmente abrir campamentos de refugiados. Meterían, esas acciones, al país directamente en el infierno haitiano.

Haití es ingobernable. Padece una hambruna propia de las aldeas más misérrimas y abandonadas de África. La ONU tiene una gran experiencia tratando con los problemas humanitarios, con las guerras y con la asesoría de sus expertos en crisis.

Pero esa misma ONU fue la responsable de desmantelar el Ejército y la Policía haitiana, y dejar a ese país sin protección. La fuerza expedicionaria de los Cascos Azules llevó desgracias a Haití, y no se ve, en un análisis imparcial, algún beneficio que aportará.

El gobierno dominicano debe rechazar la creación de un cordón sanitario entre Haití y la República Dominicana, porque ello es peligroso para la estabilidad nacional. Además, nada sacaría el país con servir de centro de acopio de alimentos y expertos.

Si las Naciones Unidas desean llevar ayuda humanitaria a Haití ese corredor lo puede establecer con Puerto Rico, o directamente desde los Estados Unidos, sobre todo desde Miami. ¿Por qué se quiere meter al país a la fuerza, en una confrontación en la cual no debe estar, ni es su responsabilidad?

Si hay que respetar los derechos humanos de todos los extranjeros indocumentados. Desde el momento de su detención, hasta ser extrañados del país, es obligación de ofrecerles alimentación, asistencia médica y garantizar un viaje de retorno conto todas las garantías.

La crisis haitiana tiene que tener soluciones en Haití y en República Dominicana. Los ilegales tienen que seguir siendo deportados. La violencia no va a tener fin de inmediato en Haití, y meter el país a ser parte de ese infierno es jugar con candela. Ya lo dice el viejo adagio: el que juega con fuego, se quema.

Por otra parte, la política de deportación de indocumentados debe seguir. La ONU de nuevo pide al gobierno que pare las repatriaciones, sin tomar en cuenta que somos un país libre y soberano, y no tenemos que estar bajo la tutela ofensiva de ninguna potencia u organismo internacional. ¡Ay!, se me acabó la tinta.