RT

A pocas horas de la llegada a Rusia en visita de Estado del mandatario chino, Xi Jinping, el presidente ruso, Vladímir Putin, publicó un artículo titulado ‘Rusia y China: una asociación orientada hacia el futuro’ para el Diario del Pueblo, en el que hace balance de las relaciones entre las dos potencias y destaca que los lazos que unen a Moscú y a Pekín representan «la piedra angular» para la estabilidad regional y mundial.

Ponderación de Pekín sobre Ucrania

Respecto a los cambios a escala internacional, Putin expresa su agradecimiento a Pekín por su «postura ponderada» sobre el conflicto en Ucrania y «la comprensión de sus antecedentes y causas reales».

«Saludamos la disposición de China a jugar un rol constructivo para resolver la crisis».

En este sentido, el presidente ruso reitera que Moscú está dispuesta a resolver el conflicto con Kiev por vía diplomática, si bien recuerda que no fue Rusia la que abandonó el proceso negociador en abril de 2022.

«El futuro del proceso de paz depende exclusivamente de la voluntad de mantener una conversación seria que tenga en cuenta las realidades geopolíticas actuales. Lamentablemente, los ultimátums hacia Rusia solo manifiestan una desconexión de estas realidades y la falta de interés para buscar una salida de la situación actual», resume el mandatario.

Occidente intenta «penetrar» en Asia-Pacífico

En su artículo, Putin hace hincapié en que el conflicto en Ucrania fue «provocado» por Occidente, que lo está alentando con el objetivo de mantener su dominio y orden unipolar. Sin embargo, Occidente no se limita solo a Ucrania, advierte el presidente ruso.

«La OTAN trata de darle a su actividad un alcance global, al fijar como objetivo la penetración en la región de Asia-Pacífico».

Sobre este telón de fondo, Putin denuncia que el Occidente colectivo se guía de forma «cada vez más desesperada» por «dogmas arcaicos» y no ceja en su intento de conservar su dominio, «poniendo en juego el destino de Estados y de pueblos enteros». Al mismo tiempo, el intento de Washington de disuadir a Rusia y a China, así como a todos los países que no quieran someterse al dictado estadounidense, «adquiere un carácter cada vez más agudo y agresivo».

Las tentativas de contener a Pekín y a Moscú quedan también de manifiesto en los esfuerzos de algunas fuerzas que quieren romper el espacio euroasiático en «una red de clubs exclusivos y bloques militares», resalta Putin. «Sin embargo, nadie lo conseguirá», asevera el mandatario.

«Hombro con hombro» en la arena internacional

A diferencia de quienes buscan trastocar la armonía global, Pekín y Moscú «construyen puentes de forma literal y figurada», al tiempo que cooperan «hombro con hombro” en los organismos internacionales, acentúa Putin. Según explica, este partenariado se materializa, en particular, en tales estructuras como la Organización de Cooperación de Shanghái, el BRICS y la Unión Económica Eurasiática, que gozan de «autoridad e influencia crecientes» y promueven nuevas amistades.

Junto con sus socios, Pekín y Moscú se pronuncian a favor del desarrollo progresivo de un mundo multipolar «más justo» que debería basarse en el derecho internacional y no «en unas reglas que sirven a las necesidades del mil millones de oro» (término usado en Rusia para referirse a los países occidentales).

Putin remarca que Rusia y China abogan por «el estricto cumplimiento de la Carta Magna de la ONU» y siguen comprometidos con el principio de indivisibilidad de seguridad que «está siendo violado flagrantemente por la OTAN».

Por otra parte, Putin expresa la «profunda» preocupación de Moscú por las acciones «irresponsables y peligrosas» de quienes pretenden socavar la seguridad nuclear.

Éxitos comerciales

Putin acentúa que, pese a las numerosas turbulencias que han sacudido el panorama de las relaciones internacionales en la última década, la amistad ruso-china no ha sufrido cambios.

«Asombra el progreso conseguido a nivel bilateral. Las relaciones ruso-chinas han alcanzado el nivel más alto en su historia y siguen afianzándose, son superiores a las alianzas político-militares de la época de la Guerra Fría, sin amos ni esclavos, ni temas restrictivos o tabúes», recalcó el jefe de Estado ruso.

En este sentido, subraya los fuertes vínculos a nivel económico entre las dos potencias, que ilustran los 185.000 millones de dólares del intercambio comercial registrado en 2022. «Es un nuevo récord.

Tenemos razones para creer que la meta de los 200.000 millones de dólares, fijada por nosotros junto con el presidente Xi Jinping, será superada, no en 2024, sino este año», recalcó Putin. En este sentido, recordó que crece el porcentaje de pagos en monedas nacionales, por lo que las relaciones se hacen cada vez más «soberanas».

«El gasoducto ruso-chino Fuerza de Siberia fue, sin exagerar, ‘el negocio del siglo’ por su envergadura».

Paralelamente, los suministros de carbón y de petróleo también han aumentado, mientras los especialistas rusos ayudan en la construcción de centrales nucleares.

Visita de Xi a Rusia

Antes de reunirse con Xi, Putin expresó la seguridad de que el viaje del líder chino dará nuevos incentivos para el partenariado entre los dos países.

«Tenemos grandes expectativas para las próximas negociaciones . No tenemos ninguna duda de que darán un nuevo y poderoso impulso a toda la gama de la cooperación bilateral. Para mí es una maravillosa ocasión de encontrarme con un buen viejo amigo con el que mantenemos la más cálida de las relaciones», resalta el jefe de Estado ruso.

El mandatario de China, Xi Jinping, llegará este lunes en una visita de Estado a la capital rusa, Moscú. Se prevé que la visita se prolongue hasta el miércoles 22 de marzo. Durante su estancia, el mandatario chino mantendrá una serie de conversaciones, incluidos diálogos con Putin y el primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin.

La portavoz de la Cancillería china, Hua Chunying, subrayó que será un encuentro «por la amistad y la paz». «La forma en que China y Rusia desarrollan una asociación estratégica de coordinación es totalmente diferente de lo que han estado haciendo ciertos países, como aferrarse a la mentalidad de la Guerra Fría, confabularse con otros países, crear camarillas y avivar la confrontación entre bloques, además de participar en prácticas hegemónicas, dominantes e intimidatorias», resaltó.