Por Genris García
YAMASÁ, Monte Plata, RD.- ¿Quién es Sor Juana de Arco a quien muchos rinden cultos en Yamasá, en Cutupú, La Vega, y en Consuelo, San Pedro de Macorís y más allá?
Aunque nació en Ottawa, Canadá, el 16 de diciembre de 1933, pidió que cuando muriera, sus cenizas fueran traídas a la República Dominicana.
Aquí llegó con algo más de 20 años, y toda su vida, la dedicó a la educación y a la formación de las mujeres y los hombres con los que trabajaba.
Su nombre es difícil pronunciación por estos lares, Joan Eileen Tinkess, pero cuando se ordenó monja, adoptó el nombre de Sor Juana de Arco.
Aquí se dedicó a la educación, fundó un liceo y cuentan sus discípulos que enfrentó a las autoridades de educación de su época.
La formación que impartió tuvo tanto arraigo, que cuando se informó que sus despojos serían traídos a este municipio al que llegó cuando era una especie de aldea, movilizó a gente de todos los estratos sociales, políticos y religiosos.
Desde cualquier lugar dónde more su espíritu debe estar satisfecha de su obra.
Allí se abrazaron un cura, un comunista consagrado y un general de la Policía Nacional.
Los tres tenían algo en común. Fueron formado por Juana de Arco con los valores que propagaba, entre ellos, el respeto a la forma de pensar de cada ser humano.
Mientras en los duros bancos de la bien climatizada Parroquia San José se encontraban profesionales de diversas ramas del saber, comerciantes, empresarios, emprendedores, periodistas, locutores algunos de los cuales vinieron del extranjero para tan significativa ocasión.
Aunque nació lejos de las costas dominicanas, aquí se entregó en cuerpo y alma a transformar la educación desde una aldea de cacaotales y cafetales.
De su natal Ottawa, Canadá, llegó a estas tierras en 1958 asignada a la misión que había establecido su Congregación en República Dominicana siete años antes.
El 9 de septiembre de 1958 llegó a Yamasá, junto a Sor Leonor Gibb.
Posteriormente se radicó en Consuelo, de San Pedro de Macorís.
Su accionar se extendió al centro del país, allá en Cutupú, La Vega, dónde organizó a las mujeres, que todavía siguen su ejemplo.
Desde esa comunidad del Cibao llegó una nutrida delegación de la Federación Campesina Juana y María (Fecajuma), quienes madrugaron para no perderse ni un segundo los actos en memoria de su mentora.
Es que aquí, transformó la educación, fundó un liceo y organizó a los estudiantes de la época con el ejemplo de otras latitudes.
Los actos se iniciaron poco después de la 9:00 de la mañana en el “Parador Fotográfico” a la entrada del pueblo.
Dónde la presidenta de la Asociación de Yamasenses Ausentes (YA-RD), Dulce Roso, llegó con la urna con las cenizas de Sor Juana de Arco.
De allí marcharon hasta el edificio del liceo que formó la religiosa y educadora canadiense y que ahora lleva su nombre convertido en auditorio.
Bajo el radiante sol del último día del verano de este año, sus antiguos alumnos recordaron su obra.
Una guardia de niños bien uniformados y formados llevaron la bandera nacional y un clavel rojo para depositarlo antes sus restos.
Terminado el acto, marcharon hasta la Parroquia San José, dónde las cenizas fueron recibidas por el párroco José Alberto Vargas y llevada frente al altar.
El Coro de la Catedral Primada de América interpretó magistralmente varias piezas musicales acorde al momento.
La presidenta de la Comisión de Rescate Histórico de Yamasá, Pura Amadís De León, quien fungió como maestra de la ceremonia, desde el pódium del templo llamó al profesor Higinio Báez, quien tenía a cargo la lectura de la semblanza de Joan Eileen Tinkess.
De momento, se hizo un silencio, Higinio no respondió, todos lo buscaban con la mirada, y nadie lo encontraba.
Minutos después se le vio entrar de prisa al templo con un folder en las manos.
Llegó hasta el pedestal y comenzó la lectura de la semblanza de quien fuera su maestra en sus años mozos.
Terminada la lectura, el sacerdote salesiano Francisco Batista ofició la eucaristía.
Al final, el padre Batista se confundió en un abrazo con el comunista Higinio Báez y el general Francisco Osoria De La Cruz, director de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett).
Luego los actos continuaron en el liceo San Martín de Porres dónde descansa, como lo pidió, Sor Juana de Arco.
A continuación
SEMBLANZA DE JOAN EILEEN TINKESS (HERMANA SOR JUANA DE ARCO). (16 de diciembre de 1933 – 31 de agosto del 2023).
JOAN EILEEN TINKESS, quien como monja tuvo por nombre SOR JUANA DE ARCO, nació en Ottawa, Canadá, el 16 de diciembre de 1933
Completó sus estudios primarios en dos escuelas públicas de Ottawa, y el bachillerato en un colegio católico de hembras, donde se sintió llamada para entregarse a una vida de oración y labores a favor de los pobres y marginados, germinando en ella el deseo de ingresar (como al efecto lo hizo), a la CONGREGACIÓN CATÓLICA DE LAS HERMANAS GRISES DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN, de Pembroke, Ontario, Canadá, congregación a la cual pertenecían quienes habían sido sus maestras.
Habiendo realizado votos de vida religiosa (de pobreza, obediencia y castidad), se ordenó como monja en el año 1954, adoptando el nombre de “SOR JUANA DE ARCO”, en honor a la heroína francesa.
En 1958 fue asignada a la misión que había establecido la Congregación en República Dominicana desde el 1951. Ella lo había solicitado mediante escrito a la Madre Superiora de la Congregación. En esos momentos la misión estaba formada por cuatro (4) monjas dedicadas a labores de educación, salud, servicios pastorales, sociales y otros.
El 9 de septiembre de 1958 llegó a Yamasá, junto a SOR LEONOR GIBB (quien posteriormente se radicó en el municipio Consuelo, de San Pedro de Macorís).
Tan pronto SOR JUANA DE ARCO llegó a Yamasá, SOR ANA NOLAN, superiora de la Misión Dominicana, le asignó a SOR ENRIQUETA MOLONEY para que le enseñara el idioma español y a “SOR JUANA DE ARCO” la designó como maestra de un 3er curso matutino y un 4to curso vespertino en la Escuela Primaria e Intermedia FRAY PEDRO DE CÓRDOBA.
Posteriormente, también se le asignó docencia de un 6to grado en horarios de la mañana, en la misma escuela.
En el 1962, la casa materna de la Misión Dominicana de la Congregación le asignó a SOR JUANA DE ARCO el encargo de fundar un liceo de educación secundaria. Ese proyecto había sido gestionado por el padre JUAN JOSÉ MACIVER (de los Padres Scarboro de Canadá) quien fungía como párroco de la Iglesia San José, de Yamasá, y por SOR ANA NOLAN para solucionar el problema de quienes en Yamasá se graduaban de 8vo curso y no podían continuar sus estudios, con las consecuencias que ello implicaba. Con ese propósito, SOR JUANA convocó a personalidades destacadas de la comunidad para informarles del plan e involucrarlos en su ejecución. Para encaminar acciones junto a ella ante las entidades y autoridades gubernamentales pertinentes, se constituyó un comité gestor.
Fruto de las acciones encabezadas por SOR JUANA DE ARCO y colaboradores de la Comunidad, en septiembre, de ese mimo año 1962, fue creado el LICEO SECUNDARIO SAN MARTÍN DE PORRES, en el local que había sido construido para el Partido Dominicano del dictador TRUJILLO, adyacente al COLEGIO FRAY PEDRO DE CÓRDOBA.
El nombre San Martín de Porres fue escogido por ella por haber sido el primer santo mulato de origen latinoamericano, quien vivió toda una vida de servicio a favor de los más pobres y necesitados. Cabe señalar que, en más de una ocasión SOR JUANA llegó a expresar su deseo de que, ojalá nunca se cambie el nombre escogido para el Liceo.
En principio, el Liceo operó como un centro de educación privado, donde los estudiantes pagaban una modesta cuota mensual para cubrir la remuneración de profesores y la compra de materiales, pero no descansó la hermana directora procurando su oficialización. El Liceo, realizó su primera graduación de 6 estudiantes en el año 1967, ya siendo público.
SOR JUANA DE ARCO, fue la primera directora y a la vez profesora del referido Liceo (única profesora durante el primer año, con excepción de un profesor de francés, y, a partir del 1963, se fueron incorporando otros excelentes profesores y profesoras), En el primer año, enseñó Gramática Española, Literatura, Historia Española, Álgebra.
La educación del liceo cubría aspectos científicos, culturales, deportivos, artísticos y morales. Según sus propias palabras, esas labores las desarrolló con gran amor y dedicación. Por otra parte, los valores éticos y principios morales que se empeñaba en defender y proyectar en todas las actividades realizadas llegaron a ser parte de la personalidad de esos jóvenes. Se les enseñó a redactar, a leer de forma comprensiva; se le estimuló en la oratoria, y a organizar y dirigir reuniones y actividades de diferentes tipos, poniendo énfasis en valores como la puntualidad, el orden, y el respeto a los demás.
En Yamasá, además de sus labores docentes, SOR JUANA DE ARCO y varios de sus alumnos, se involucraron en la organización de la juventud en un movimiento católico mundial fundado en Bélgica muchos años antes: Juventud Estudiantil Católica (JEC). Con ese propósito, viajaron a diferentes partes del País para asistir a talleres y retiros, impartidos principalmente por religiosos cubanos que habían venido a trabajar a República Dominicana en 1959.
Tal organización de la juventud católica en la JEC tenía como norte desarrollar acciones sociales con espíritu cristiano, muy particularmente en beneficio de los más pobres de los pueblos y zonas cercanas, razón por la cual dedicaron muchas horas analizando la situación política y económica del país, y discutiendo posibles soluciones.
Dentro de esa misma mística desarrollaron un periódico interno del Liceo (El Faro Estudiantil), El Cine-Club Estudiantil (para proyectar películas selectas y realizar cine-fórums en Yamasá o en cines de Santo Domingo), el coro de la Iglesia Católica, competencias deportivas intramuros y de intercambio, así como la presentación de obras teatrales sobre temas históricos y participación en jornadas de alfabetización.
En el 1970, como una forma de poner a prueba los votos de pobreza asumidos en el momento de su consagración, siguiendo las consignas del Concilio Vaticano Segundo, ella y MARY NOREEN TINER (SOR MARÍA TINER, compañera de la Congregación) declinaron su condición de monjas y decidieron poner en marcha la continuidad de su misión educadora y de transformación social, tanto desde las aulas como a través de la formación extracurricular de mujeres campesinas pobres en temas de desarrollo social y economía doméstica. Para esta nueva misión eligieron el pequeño pueblo de Cutupú, en la provincia de La Vega.
En dicho pueblo, JOAN EILEEN TINKESS y MARY NOREEN TINER, asesorando, ayudando y educando lograron que las mujeres campesinas se organizaran en asociaciones de mujeres para luchar por hogares dignos, alimentación adecuada, educación y salud segura, precios justos para sus cosechas, ahorro y gasto planificado, y muy especialmente, asesoramientos, ayudas y formación para la defensa y exigencia del derecho de las mujeres a ser tratadas con dignidad, respeto y equidad.
En 1980, cuando JOAN y MARY entendieron que las mujeres de Cutupú podían continuar el trabajo sin su presencia física, regresaron a su país natal, Canadá; sin embargo, el trabajo iniciado por ellas en Cutupú, fue supervisado y ayudado cada año, mediante visitas de retorno al lugar, hasta que la pandemia de COVID-19 que se propagó por los diferentes países se las impidió.
En su país natal, tanto JOAN EILEEN TINKESS como a MARY NOREEN TINER, se dedicaron a la impartir clases orientadas a la justicia social, en todos sus aspectos, y la participación en organizaciones y movimientos que luchan por los derechos humanos y la paz.
Cabe señalar, que en el año 1984, habiéndose juntado los grupos de asociaciones de mujeres campesinas de Cutupú de La Vega con los de las asociaciones de hombres, se integraron a la que se denomina FEDERACIÓN CAMPESINA JUANA Y MARÍA (FECAJUMA), fundada en honor a la gran labor de JOAN EILEEN TINKESS Y MARY NOREEN TINER, incorporada en 1988, posteriormente, dicha federación pasó a ser parte de la CONFEDERACIÓN CAMPESINA MAMÁ TINGO (CONCAMATI), y tiempo después, a la CONFEDERACIÓN CAMPESINA DOMINICANA (CCD)”.
Por gestiones de exalumnos y amigos, el 11 de julio del año 2023, la Presidencia de la República le otorgó la condecoración de la Medalla al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el grado de Caballero, valorando la entrega a través de la educación y el acompañamiento a mujeres y jóvenes, en Yamasá, provincia de Monte Plata y en Cutupú, provincia de La Vega. A tal efecto, del 6 al 13 de julio de dicho año, JOAN EILEEN TINKESS Y MARY NOREEN TINER vinieron al país. A su regreso de República Dominicana a la ciudad de Windsor, Ontario, en Canadá, donde residían, habiendo sido intervenida quirúrgicamente y recluida en un hospital de dicha ciudad en estado de salud muy delicado, JOAN EILEEN TINKESS falleció en la noche del 31de agosto.
Como publicaciones de JOAN EILEEN TINKESS que tienen que ver con su estadía y quehaceres en la República Dominicana, están los libros en español titulados: ¡NI UN PASO ATRÁS: CAMPESINAS DOMINICANAS SE ORGANIZAN!, impreso en la República Dominicana en el año 2001; y, DESAFÍO Y ESPERANZA, también impreso en República Dominicana en el año 2018 por gestiones de exalumnos Yamasaenses (éste traducido al español por su exalumno JOSÉ RAMÓN FRIAS SOSA). Los ejemplares del primer libro fueron repartidos completamente gratis por FECAJUMA, mientras que el segundo libro fue vendido a un precio asequible y los fondos generados han sido destinados a estudiantes de Yamasá que necesiten ayuda para completar sus estudios universitarios.
Por parte del Ayuntamiento del Municipio Yamasá, de la provincia Monte Plata, mediante Resolución No. 001- 08 (del 10 de abril del 2008), SOR JUANA DE ARCO fue declarada “HIJA ADOPTIVA DEL MUNICIPIO”; y mediante Resolución No. 009-12 (del 1 de noviembre del 2012), fue declarada “MAESTRA MERITÍSIMA Y PREDILECTA DEL MUNICIPIO”, en este caso, por ser Fundadora, Educadora y Directora del Liceo San Martín de Porres.
Cabe aquí señalar que, en su lecho de muerte, JOAN EILEEN TINKESS solicitó que las cenizas fruto de su cremación en Canadá fueran compartidas entre Canadá y República Dominicana, una parte para Yamasá y otra parte para Cutupú de La vega. En el caso de la parte de cenizas para Yamasá, con consentimiento de las autoridades educativas pertinentes, se decidió colocarlas en un columbario construido con esos fines en los jardines del Liceo San Martín de Porres, con colaboración económica del Ayuntamiento de Yamasá, ex alumnos del Liceo (particularmente ex alumnos de SOR JUANA DE ARCO) y personas particulares. La porción destinada a Cutupú reposa en el local de FECAJUMA.
Decir ante sus cenizas, como polvo bendito que ensancha su memoria: Sor Juana de Arco, hermana Joan Tinkess: usted abrió un horizonte insospechado para todos (as) los jóvenes de este pueblo, encarcelados, en aquellos oscuros años, entre los muros de la incertidumbre. Usted hizo que brotara con proyección fecunda el fundado pendón de la esperanza. Nuestras vidas abrevaron en su saber, recogieron el fruto de sus valores, forjaron un camino y se abrieron paso en la construcción de ejemplar ciudadanía; educación y civismo iluminados por su imperecedero ejemplo de vida. El tamaño de nuestra gratitud nunca compensará la gigantesca dimensión de su obra, pero este modesto monumento que debe ser cuidado, venerado y querido, pone una losa testimonial a la vista de las nuevas generaciones estudiantiles para que éstas puedan aquilatar algún día la significación del justo cariño y agradecimiento que las buenas obras exigen, demandan y merecen.
¡Loor eterno a la memoria de Joan Tinkess, nuestra Sor Juana de Arco!
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