Por Raúl A. Veras
Por todas partes de América Latina, el Caribe y otras latitudes, se escuchan las críticas y todo tipo de estigma, en contra del gobierno venezolano, por su decisión de recurrir en estos momentos a negociar con el FMI, dentro de su política de «Diplomacia de Paz» que viene desarrollando.
Desde mucho antes de los funestos acontecimientos del 3 de enero, están divulgando la mentira de que “Nicolás Maduro le pide prestado al FMI”. Y eso es una falsedad y una grotesca manipulación de la verdad
Venezuela no está solicitando préstamo alguno. Está reclamando $5 mil millones de dólares que le pertenecen, y que no generan ninguna deuda. Reclamarlos no es un problema de ideología, ni de sumisión: ¡es una necesidad y un derecho legítimo!
Con ese dinero, que es propio, el gobierno que dirige la presidenta Encargada, podría atender urgencias del pueblo sin pedirle permiso a nadie.
¡Solo negociando con el FMI, se posibilita el que el gobierno revolucionario pueda conseguir lo que legítimamente le pertenece!
Tal como lo ha señalado Diosdado Cabello, «el que tenga otra salida que la planteé».
Al tratar este problema, debemos tener presente las siguientes cuestiones
1. No es préstamo: es un activo de Venezuela congelado por orden del imperialismo yanquis, dentro de su política de asfixiar financieramente al gobierno chavista.
El FMI emite Derechos Especiales de Giro, (DEG), que no son créditos. Son activos que reparte entre sus 190 miembros según la cuota que cada país pagó. Venezuela es miembro fundador desde 1946.
En 2021 el FMI emitió $650 mil millones en DEG para enfrentar el Covid-19. Por cuota, a Venezuela le corresponden $5 mil millones. No se pagan con intereses. No se devuelven. Es como tener oro en el banco y que el gerente no te lo quiera dar.
El Gobierno Bolivariano solicitó en 2020 acceso al Instrumento de Financiamiento Rápido para girar contra esos recursos. El FMI lo negó, por mandato de los EE.UU., en flagrante violación de los propios reglamentos del FMI.
¡No les negaron un préstamo: ¡Les robaron un derecho!
2. El gobierno venezolano reclama ese dinero, sin condiciones y que es propio, para atender necesidades urgentes.
¿Y para qué quiere el Gobierno ese dinero, que es suyo?
Para lo que un Estado revolucionario debe y tiene que hacer: salvar vidas y proteger al pueblo.
En 2020 era: vacunas, insumos médicos, equipos para hospitales, todo bloqueado por las sanciones.
Hoy se necesitan para: repuestos para acueductos, maquinarias e insumos agro industriales, semillas para siembras, equipos tecnológicos, insumos para producir medicinas, etc., etc.
La diferencia es clave: no sería dinero prestado que luego paga el pueblo con ajuste. Sería dinero propio que entra limpio, sin carta de intención, sin orden de privatizar, sin despidos. Dinero soberano para urgencias soberanas.
3. En manos del Pueblo: de los DEG a la Comuna
Aquí está la garantía progresista. Si esos $5 mil millones entran, la Constitución, Art. 318 y la Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal, Art. 10, obligan a dirigirlos al interés nacional y social.
Estarían destinados a:
– Urgencia alimentaria: Ese dinero serviría para compra de maquinarias, semillas e insumos agrícolas que alimentarían a cientos de miles de familias.
– Urgencia en salud: Se convierten en el Fondo Social Comunal que paga tratamientos que el bloqueo encareció y que tanto necesita la población.
– Urgencia productiva: Ayudaría a capitalizar el Aparato Productivo Nacional, reduciendo a su mínima expresión la dependencia de las importaciones.
Ese dinero no es para pagar préstamos. Va directamente a resolver lo urgente con producción propia. Por eso el imperio yanqui los bloquea: porque sabe que, en un gobierno revolucionario, cada dólar se vuelve pueblo.
El gobierno venezolano está reclamando lo que legítimamente le corresponde, sin arrodillarse. ¡Y eso es gobernar!
Un gobierno revolucionario tiene el deber de pelear cada dólar que le pertenece al pueblo. Dejar $5 mil millones congelados por prurismo sería irresponsable frente a un pueblo que sufre muchas penurias por falta de dinero.
Se reclamaron sin entregar PDVSA. Sin entregar la Ley de Comunas. Sin aceptar una sola receta del FMI.
Se reclamaron como lo que son: dinero propio para atender urgentes necesidades de los venezolanos.
El FMI aceptó y se quitó la careta. Pero el mundo ha visto con claridad quién quiere asfixiar al pueblo venezolano, y como el gobierno chavista se esfuerza por resolver.
Es muy fácil hablar de soberanía, pero soberanía no es solo gritar «¡Yankee Go Home!”. Es ir también a los bancos del gran capital y gritarles:
¡DEVUÉLVANLE SU DINERO, QUE EL PUEBLO VENEZOLANO LO NECESITA!
Municipio de Santo Domingo Este,
25 de abril, 2026.



