Al colectivo de trabajadores y trabajadoras del Campamento Internacional Julio Antonio Mella, CIJAM
Por Raúl A. Veras
Queridos compañeros y compañeras:
Ya casi partimos de regreso a nuestra Patria. Y antes de irnos queremos dejarles por escrito lo que llevamos en el corazón.
A pesar de las graves precariedades que vive su país, a nosotros nunca nos faltó agua ni alimentos tres veces al día, ofrecidos con amor y mucho esmero.
Todo el tiempo estuvieron muy atentos a que no nos faltara nada.
Empezando por el compañero El Chino, que desde las 3:00 de la mañana estaba fajado para que no nos faltara el agua en los baños.
Por Don Félix, responsable de la cocina, quien a pesar de su avanzada edad prácticamente convivió permanente en su área para garantizarnos una buena alimentación, y muy a tiempo, para que pudiéramos cumplir nuestros constantes compromisos fuera del campamento.
Por Ramón, como cabeza del equipo de mantenimiento del campamento. Por más «regueros» que dejábamos en la noche, al levantarnos todo estaba limpio, ordenado y funcionando.
A los cuidadores y cuidadoras, quienes amanecían cuidándonos para que nuestro sueño fuera seguro y placentero.
Al personal del Dispensario Médico, permanentemente a nuestro lado, atendiendo cualquier contratiempo de salud. Don Raúl, director del Centro, quien, como máximo responsable, no tuvo descanso para hacer de nuestra estadía lo más placentera posible, dentro de las difíciles condiciones prevalecientes.
A Teresa, mulata que con sonrisa siempre, se encargó de la limpieza de nuestro pabellón, y aseaba cada día nuestros baños con especial dedicación.
Podría mencionar decenas de trabajadores y trabajadoras más, que nos dieron más de lo que podían, para hacer llevadera nuestra permanencia.
Finalmente, al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), anfitriones de los brigadistas, y quienes nos asignaron a cuatro guías, Tania, Maylin, Junior y José, y a Lester, como soporte interno del campamento.
Cinco estrellas que quedarán grabadas en nuestro corazón por su excelente acompañamiento.
A todos y todas, gracias por tratarnos como hermanos.
Gracias por sostener con dignidad y alegría este pedacito de Cuba que recibe a los solidarios del mundo.
Ustedes son el rostro humano de la resistencia. Donde hay bloqueo, ustedes ponen amor. Donde hay carencias, ustedes ponen esmero.
Quedénse con mi abrazo y agradecimiento eterno.
¡No los olvidaremos! Y desde mi país seguiré hablando de la grandeza del pueblo cubano y de trabajadores y trabajadoras como ustedes.
Con gratitud eterna,
Raúl A. Veras
15 de agosto, 2026.



