El reino del absurdo

Alberto Quezada
Una propuesta para el Congreso

Por Alberto Quezada

La sociedad dominicana de este tiempo está siendo regida por una serie de acontecimientos y situaciones sociales, económicas y políticas, que hacen entender de que ciertamente este mundo cambió! y de qué manera!

Definitivamente, todo está banalizado; los ciudadanos de este tiempo muestran un amor desmedido al dinero, no importa de donde venga, y un desprecio total a valores cristianos tan fundamentales como la solidaridad, el amor, honestidad y la ética.

Aquí los referentes sociales y políticos dan vergüenza, son individuos sin formación académica, no tienen ideas definidas sobre nada, tampoco tienen comprensión sobre la realidad dominicana y mucho menos de la problemática mundial.

Esos personajes andan por la vida y estos escenarios apoyados sobre la acumulación primaria, la penetración en los medios de comunicación y las redes sociales, sin entender, que el ciudadano del siglo XXI obligatoriamente debe abrazarse al debate de las ideas y la formación académica.

Esta sociedad no puede seguir promoviendo antivalores mediante la exhibición y promoción de estas especies como si este fuera el camino correcto, el referente obligado, cuando cada vez más los desafíos y los problemas nacionales son más y complejos.

Es doloroso decirlo, pero estamos asistiendo a la construcción de una generación de la nada, desprovista de sustancia intelectual y ética, estamos en presencia de una sociedad del espectáculo, como escribiera hace poco el escritor peruano y premio nobel de literatura, Mario Vargas Llosa.

Por más que se diga y se quiera hacer entender que ese es el mundo de hoy, no es así, hay que pararse en cuatro patas y repudiar con todas las fuerzas esos comportamientos que a lo único que conducen al reino del absurdo y el culto a la ineptitud.

Esta tierra de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón, hay que reorientarla y dirigirla por el verdadero y positivo camino del engrandecimiento material y espiritual, para cuando suene la sirena del colapso de la civilización occidental continuemos incólume hacia nuestro destino que es la prosperidad.

El autor es periodista y magister en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo.quezada.alberto218@gmail.com

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