Por María Hernández

En la República Dominicana no se sale de un sobresalto y se vive de noticia en noticia trágica, cada vez más preocupante. Anteriormente, la gente se alarmaba cuando veía que dos individuos en un motor le arrebataban el celular o la cartera a hombres y mujeres, hechos que entran dentro de lo que se denomina robos rápidos o de descuidistas.

Esta semana, la población volvió a observar con asombro, no a uno ni dos sino a grupos de motoristas que acorralaron a un ciudadano, en Arroyo Hondo, para que no pudiera escapar y llevarle todo lo que poseía encima. Luego la Policía Nacional informó que uno de los que participó en ese atraco falleció en un intercambio de disparos con las autoridades y otro se encuentra herido y recluido en un centro de salud.

Desapariciones, robos dentro y fuera de hogares y negocios, balaceras en centros de expendios de bebidas alcohólicas, que anteriormente solo se producían entre bandas por puntos de drogas, hoy se suceden en diferentes regiones del país, sin importar, qué tan cerca estén esos negocios de los destacamentos de la Policía Nacional.

Esta semana se ha denunciado la desaparición de un ciudadano, el señor Julio Peña Rubio en el municipio Santo Domingo Este, hermano del ex gobernador por Barahona, Pedro Peña Rubio del que no se sabe aún su condición y los medios aseguraban en la mañana del viernes de su posible desaparición física por parte de sus victimarios, unos cinco en total, de los cuales han logrado apresar a dos y las autoridades están tras las pistas de los demás.

La respuesta de las autoridades de instituciones como Interior y Policía y la Policía Nacional es que se está trabajando a futuro en el tema.

El jueves 17 de noviembre desconocidos le quitaron la vida a balazos a un joven de 30 años, en Navarrete, que se encontraba sentado frente a su casa cuando delincuentes les dispararon, desde un carro en movimiento cerca de las 11:30 de la noche.

Mientras, ese mismo día los organismos de seguridad del Estado investigaban un tiroteo que provocó un individuo en la parte frontal del Centro Penitenciario de San Felipe de Puerto Plata, de acuerdo a las informaciones suministradas por la Procuraduría General de la República y publicadas en diferentes medios de comunicación.

El viernes 18 de noviembre, también se denunció que un ciudadano se había atrincherado, luego de haber participado en la muerte de un oficial.

Ese mismo día, el Presidente de la República promulgó la ley que modifica el artículo 31 de la Ley No.76-02, que crea el Código Procesal Penal, el cual permitirá que el Ministerio Público persiga a las personas que incurran en robos sin violencia y sin armas, sin tener la necesidad de que haya una querella de la víctima del hecho.

También, este fin de semana se ha visto la presencia de vehículos de instituciones como el Ejército de la República Dominicana que forma parte del patrullaje mixto que ya se había anunciado hacía meses desde la Presidencia, con el propósito de combatir la delincuencia, que no da tregua.

También el viernes 18, en un residencial de Santo Domingo Oeste, desaprensivos le quitaron la vida a un seguridad del ex pelotero Mélido Pérez.

Además, la Policía Nacional informó ese día la captura de tres mujeres, dos de ellas menores de edad, quienes habían despojado a otro taxista, en Villa Mella, en octubre pasado, a quien le quitaron dinero en efectivo, celulares y otras pertenencias. Las otras tres mujeres que se han burlado de su víctima en las redes sociales, un taxista al que apuñalaron, como se muestra en videos, no han sido detenidas aún.

También, la Policía Nacional informó que detuvo a tres asaltantes, sumando 4 los detenidos por haber robado un supermercado en Hato Mayor.

La pregunta es, de dónde han salido tantos antisociales que en 20 años de gestiones del Partido de la Liberación Dominicana no se habían visto. Es como si los hubieran sacado de la cárcel para tener al país en un estado de incertidumbre e intranquilidad con atracos hasta en torres y en residenciales que se caracterizaban por los niveles de seguridad que exhibían.

Ahora no hay nada seguro, atentan contra todo tipo de autoridad y sin importar rangos o posiciones y ya la gente se ha olvidado de que en los supermercados los precios de la comida siguen subiendo, porque, en definitiva, el tema de la inseguridad ciudadana está por encima de todos los demás y como tal debe ser priorizado.

Hasta muchos de los empadronadores del Censo Nacional han sido despojados de sus tabletas que son sus equipos de trabajo.

Recientemente, en Villa Mella, 4 o 5 muertos, en Santiago 5 muertos y prohíben las ventas de bebidas alcohólicas después de determinadas horas y las muertes violentas continúan como una muestra más de que como dice un refrán popular: «La fiebre no está en la sábana, sino en el enfermo».

Vamos rumbo a convertirnos en otro México, Haití, Guatemala, Ecuador, Costa Rica, Belice, Panamá, Perú, Argentina y otros países en donde la gente ha tenido que salir en masas por el peligro que corre su vida en su lar nativo.

A pesar de la situación de inseguridad actual, desde la Presidencia de la República informan que la República Dominicana es el quinto país de la región que posee los niveles más bajos de homicidios con una tasa de 11.1 por cada 100 mil habitantes, lo que coloca al país por debajo del promedio de la región que es 20.4 homicidios por cada cien mil habitantes. Se debe recordar que se refieren a datos de abril de este año porque de unos meses para acá este 2022 ha superado todas las cifras de muertes violentas producto de la delincuencia.

Es una situación que se ha salido de control y en la solución de la misma deben participar todos los ciudadanos a los que les duela la República Dominicana. A pesar de que las instituciones de seguridad de nuestro país se manejan de manera precaria, en cuanto a personal y a herramientas, si todos nos unimos a devolverle la tranquilidad a la nación lo podemos lograr con una voluntad firme y con la convicción de que lo que hoy vemos que le sucede a los demás, mañana le puede ocurrir a cualquier persona o a uno de nuestro entorno familiar.

Es momento de que todos los sectores de nuestro país se reúnan, no es un problema de dos o tres instituciones. Es un tema que nos envuelve a todos y que solo tendrá respuesta satisfactoria con la unión de todos, sin importar a qué organización política pertenezcan. Deben dialogar con los expertos para formular planes a corto, mediano y largo plazo con todos los actores nacionales a los que les interese la tranquilidad y el bienestar de su país.