SANTO DOMINGO.- Un joven que se identificó como “periodista” y que trabaja en el portal de la Z-101 denunció la tarde de este martes que es perseguido por la Policía Nacional.
Merkiseded Avelino Peguero se refugió en el la Casa Nacional del Periodista, luego de ser sorprendido por agentes de la Policía Nacional mientras compartía con una amiga en el malecón frente a la sede del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP).
Avelino Peguero dijo a vigilanteinformativo.com que los agentes lo despojaron de su carnet y le introdujeron marihuana a la cartera de su compañera a la que identificó como Desiré Díaz, a quien se llevaron a un lugar desconocido.
Dijo que se siente perseguido por la Policía luego que escribiera un artículo titulado “Vakeró tiene razón sobre el “Hombre Gris”, en el portal dónde labora en el que destaca los macuteos de los agentes de la Policía Nacional.
Explicó que salió corriendo y gritando que lo quería extorsionar por lo que buscó refugio en el CDP abandonando a su compañera y ahora teme por su suerte.
Merkiseded Avelino Peguero admitió que no es periodista y que estudió cine y video en una universidad de los Estados Unidos. También dijo que estudió ciencias políticas.
Reveló que abandonó los estudios de comunicación social en la UASD ya que tenía que trabajar.
Aseguró que vive en el sector San Rafael de Arroyo Hondo, en el Distrito Nacional.
Avelino Peguero habló con el presidente del CDP, Olivo de León, quien le aseguró que los policías no penetrarían al local y que podía salir sin problemas.
Consultado vía telefónica, De León dijo que no conocía al joven como miembro de esa institución y consideraba que no era una persecución en su contra por el artículo que escribió.
Este martes se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa.
Momentos después se presentó al local Aurelio Henríquez quien acompañó al joven Merkiseded Avelino Peguero sede de la Z-101.
A continuación el artículo:
“Vakeró tiene razón sobre el “Hombre Gris”
Merkiseded Avelino
La canción “Hombre Gris” del cantante petromacorisano Manuel Varet Marte, conocido popularmente como Vakeró, es una crónica que narra la realidad sobre la relación habitual entre conductores y policías en las calles y avenidas de la República Dominicana.
¿A quién que conduce un vehículo en este país no se le ha acercado un agente policial para pedirle algo de dinero para la cena, en muchos casos a cambio de hacerse de la vista gorda ante cualquier falla de la persona al volante? ¿A quién no ha intentado y/o extorsionado un policía en este país?
“Ahí viene el hombre gris y apuesto que es pa’ pedí”, dice el cantante, como en representación de la voz del ciudadano común, que es víctima de la práctica deshonesta de muchos miembros de la institución llamada a velar por el orden público. Claro, no todos lo hacen.
Es tan triste la realidad como complejas son las razones por las que se da con tanta frecuencia este fenómeno en las calles dominicanas, pero es así, es real, duelale a quien le duela. Sin embargo, hay razones evidentes detrás de este flagelo, que lamentablemente salpica a toda la Policía Nacional, incluyendo a quienes no incurren en tal práctica.
Por un lado, en la base de todo esto está la poca voluntad del Estado y de la Policía Nacional para proporcionar a los agentes del orden una vida digna, con un salario que por lo menos les alcance para cenar hasta el final de mes. No es necesario abundar tanto, ya lo explicó antes el ahora ex raso de esa institución Daurin Rafael Muñoz Martínez en su famoso video sobre el “sueldo cebolla”.
Del otro lado está la moral personal de los agentes, que tiene mucho que ver con la manera en que cada individuo actúa en la sociedad. A quien su familia le enseña valores es menos probable que incurra en ese tipo de actos que riñen con las buenas costumbres. Pero caramba, qué dificil es mantener los principios con la barriga vacía, con hijos que mantener, con responsabilidades económicas que cubrir.
También están los agentes que no tienen la necesidad de pedir limosnas en las calles porque sus rangos y sus cuñas le permiten tener una cantidad de dinero suficiente para sostenerse, y probablemente no lo harían tampoco si tuviesen la necesidad. Quién sabe. Hay de todo en la viña.
Mientras tanto, Vakeró está en lo cierto, retratando una de las tantas crónicas que se pueden relatar desde aquí abajo, donde los hombres y mujeres sin voces cada día son víctimas de extorsión por parte de miembros de la Policía Nacional.
Respeto y aplauso para aquellos agentes que dignifican con sus actos la labor de un policía. Este es un tema para ponerle atención, porque nosotros los ciudadanos pagamos los impuestos ya, es de ahí que hay que sacar el dinero para darle una vida digna a cada policía dominicano.
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