Juan Pablo Duarte

Por: Redacción

Por Milton Olivo

Grande e inmortal. Somos, tus hijos espirituales y patrióticos. La cristalización de tus sueños. Somos, tu proyecto inconcluso, pero en evolución. Iniciando el escarmiento de los traidores, para no seguir siendo víctimas de sus maquinaciones.

Desde 1844, la traición ha reinado. Iniciándose ese mismo año, con el Golpe de Estado del Gral. Pedro Santana. Reforzada con una mayor, la anexión a España en 1861. Siempre RD dividida, y enfrentada; entre los pocos que tienen demasiado, y los muchísimos que no tienen nada.

Como estridentes y permanentes campanadas, resuenan en los oídos de cada dominicano, tus palabras, Patricio; «Mientras no se escarmienten a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos, seguirán siendo víctimas de sus maquinaciones.

Es triste Patricio, que en pleno siglo XXI, dos siglos después de tu partida, muchos dominicanos ignoran el significado del lema de la dominicanidad; «DIOS, PATRIA Y LIBERTAD. Que son los principios que deben guiar a un verdadero dominicano.

Significa que un verdadero dominicano, es un individuo que guía su conducta por los principios, de que primero esta Dios, ser un individuo para quien la patria es sagrada y ser un eterno soldado de la patria, su razón de existir. Además de ser un defensor perpetuo de su libertad.

Descansa en paz Patricio. Esa fue una encarnación fecunda; creaste una nación, conquistaste la inmortalidad. Más cerca de los Dioses un mortal no puede estar. Eres, una encarnación espiritual eterna, que guía un pueblo bravo, constante, y orgulloso. ¡¡Viva Duarte carajo!!

El autor es escritor nacionalista dominicano.

Relacionadas