Por Ramón Colombo/FOGARATE

¿De dónde habrán llegado las palomas a esta isla? ¿Las trajeron los invasores de 1492, o ya estaban aquí cuando aquellos llegaron a depredarlo todo? ¿Qué sería del 6 a 6 de cada día sin ellas poblándolo con sus alas? ¿Qué sería de nuestro país si ellas no le dieran sus aplausos a la brisa? ¿Cómo concebir el mundo sin estas pregoneras de la paz? ¿Será posible concebir la vida sin su alegre vuelo rematando la belleza del cielo?… (Reflexiones inevitables cuando, olvidando radicalmente nuestras irresolutas cuitas nacionales, les echaba maíz a mis grandes amigas de las ruinas de San Francisco).