Por Guarionex Concepción

Recientemente observaba que hay cosas en el país que parecen andar al garete. Cosas que siguen ocurriendo parecen darme la razón.

Hemos visto pasar decenas de gobiernos y todo apunta a que hay personas entrenadas para acciones especiales, según vean la tolerancia de las autoridades. Recuerdo, no sé por qué, el gobierno del profesor Juan Bosch.

Siempre han ocurrido asaltos, asesinatos de policías y militares, robos en locales comerciales y todo tipo de delitos. Pero hay momentos en que el crimen organizado arrecia con firmeza, con seguridad, como si actuara sin temor a las consecuencias. Como ocurre ahora.

Todo parece indicar que en estos momentos están operando bandas organizadas, sincronizadas que parece están copiando el modelo de grupos armados haitianos. Porque no puede ser que en hechos repetitivos operen varias parejas de motociclistas a una vez, en acciones relámpago, como surgidos de la noche a la mañana.

No se había visto que cuatro o seis motorizados, ocho, emprendan un asalto, juntos y que maten a civiles o militares y desaparezcan como por encanto. Hay que ir pensando en grupos coordinados, que tienen un objetivo común que no es solo lo que aparenta. Esa gente se está armando, juntando recursos y persiguen cosas más grandes.

Estos criminales están abusando del carácter democrático de este gobierno y operan como los grupos antisociales que existían en otros tiempos, o simplemente copian de las bandas haitianas.

Puedo estar equivocado, pero esa gente actúa aprovechando la situación que se ha presentado en medio del apresamiento de personas que burlan nuestras leyes migratorias y por la posición asumida por las autoridades dominicanas. Es un abierto desafío, en pleno día, en calles repletas de testigos. Sin temor a represalias. Y eso no se da así por así.

Al presidente Luís Abinader se le han abierto varios frentes, cuál de ellos más peligroso y tiene que actuar con suma cautela e inteligencia, o todo lo que ha hecho para lograr un país decente, se echa por la borda. Lo primero es mantener a los guardias controlados en las medidas contra los residentes ilegales y manejar con sabiduría las acciones de los policías frente a las bandas organizadas.