Por Milton Olivo*

Con la situación del mundo generada por obstrucción de las exportaciones de alimentos de Ucrania, más al regularizarse la situación en Haití con la ocupación militar por-venir, más la demanda de las tropas de ocupación, que le será más barato suplirse en República Dominicana que traer alimentos desde el exterior o lugar de origen, se incrementará las exportaciones de alimentos de la RD.

Todos los dominicanos esperamos, anhelamos la repatriación de los indocumentados. Pero la verdad es que hacerlo ahora, con esa situación infernal que viven, sería agravar la situación de Haití y lanzar al fuego esos extranjeros.

Pero con la normalización de la situación en Haití fruto de la ocupación, si estarán dadas las condiciones para su progresiva repatriación.

RD está llamada a pasar de ser un país ocupado por nacionales haitianos, a un país estricto en cuanto a la aplicación de las leyes migratorias y convertirse en un país liberado de tal ocupación.

Queremos lo mejor para los haitianos, y estamos dispuestos a cooperar, pero en su país. En RD son ciertamente indeseables por la población. Por su cultura sangrienta, su violencia y primitivismo.

Muchas voces interesadas han tratado de confundir la opinión pública global sobre la situación de R.D. y Haití. Es simple, RD no puede cargar con más de 3 millones de haitianos en su territorio, que desplazan nuestros trabajadores, saturan hospitales, escuelas y deprimen salarios.

El cáncer haitiano, es la miseria y el analfabetismo, y la falta de oportunidades. Fruto de la extrema concentración de la riqueza, y la necesidad de redistribuir la tierra con un eficiente programa de reforma agraria, invertir en presas y canales de regadío para alimentar de agua un sector agropecuario, alfabetizar sus ciudadanos, y construir un sistema de salud pública. Eso sería un cambio para Haití.

Es prudente poner la RD en capacidad de convertir en productos no perecederos su producción agropecuaria. Con la construcción de agroindustrias municipales. RD debe dar el salto de vender productos agropecuarios frescos, a vender productos manufacturados.

Y esas plantas de procesamiento municipales de alimentos, podría construirla el Estado, y luego convertir su valor en acciones de mil pesos y venderlas a los residentes, emigrados o inversionistas interesados locales o extranjeros. Sería una excelente estrategia para atraer inversión extranjera, que a su vez, relanzaría el sector agropecuario.

Y sería crear las condiciones, para que RD de, el salto de una sociedad agrícola y de servicios, a una sociedad industrializada y post industrial.

*El autor es escritor y político.