Por Rafael Polanco
A propósito de la situación que vive el pueblo nicaragüense me surgen algunas inquietudes que ameritan explicaciones para alcanzar a entenderlas.
Nicaragua vive una dictadura regida por un gobierno encabezado por dos presidentes; Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Cómo paradoja de la vida ese régimen criminal es sustentado por la organización que se denominó Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), capitaneada entonces por el general de hombres libres llamado Augusto César Sandino.
El FSLN mantiene el control total de las instituciones del Estado, mientras Ortega y Murillo impulsan cambios legales para extender los periodos presidenciales y modificar el sistema electoral del país. Gobierno y política de Nicaragua.
Para llevar a cabo su diablita en contra de los nicaragüenses cuentan con 12 lacayos a los que llaman ministros y otros 90 bandidos a los que denominan diputados, miembros de un Congreso unicameral.
Hay que estar vivos para ver cosas como la transformación de Daniel Ortega del antiguo guerrillero a dictador manipulado por una mujer descerebrada pero revestida de un poder omnibudo sin límite.



