Valentín Ciriaco Vargas
Hoy se cumplen noventa años de una interrupción.
No de una muerte: de un movimiento del habla que el español no supo seguir.
Este texto no es homenaje. No recuerda a un muerto. Es un intento de que el poema vuelva a poner en marcha, ahora, la organización del habla que aquella madrugada se quebró.
Léanlo en voz alta. El ritmo es el sentido.
A Diógenes Céspedes, que abrió el oído a esta lengua.
Cayó Federico
Todo era
zozobra,
todo era
terror,
todo era
crimen.
Federico
dejaba abiertos
sus versos
cuando España
tembló,
cuando la madrugada
cambió de color.
Se encendió lo oscuro
para no errar
el tiro.
No cayó
un hombre.
Cayó
una voz,
alumbrada
por su propia interrupción.
Y algo en el idioma
se quedó sin volver.
Desde aquel disparo
pueden matar
al poeta.
Nunca
su canto.
Nada de lo que
aquí se diga
añade una página
a lo que ya se escribió.
Sobre Federico
se ha dicho todo,
excepto
lo único que importa.
Lo único que importa
no es lo que le pasó.
Es lo que pasó
en el idioma.
Federico no fue
un hombre que dejó poemas.
Fue un ritmo
que el español inventó
y que, una vez inventado,
no pudo dejar de producir.
Leerlo
no es recordar a un muerto.
Es instalarse
en una forma de sujeto
que el lenguaje ofrece
cada vez que alguien
lo lee en voz alta.
No es memoria.
Es reenunciación.
Es acontecimiento.
Aquella madrugada
no terminó una vida.
Interrumpió
un movimiento del habla.
Y una interrupción rítmica
no se repara
con justicia
ni con monumentos.
Se repara
-si es que se repara-
cada vez que un poema
vuelve a poner en marcha
esa organización del habla
que Federico desató.
Por eso
no es verdad que lo mataron.
Mataron un cuerpo.
Pero el sujeto poético
que Federico fue
no habita en el pasado.
Habita en la lectura.
Habita ahora,
mientras estas palabras
te atraviesan
con su ritmo.
Lo que cayó
aquella madrugada
no fue una voz
que se apagaba.
Fue una voz
que el idioma
no supo seguir.
Y desde entonces
el español habla
con una herida abierta.
No es metáfora.
Es ritmo.
Es el ritmo
de lo que no volvió.
Finlandia,
18 de agosto del 2026



