Por: Manuel Hernández Villeta/ A Pleno Sol

En la lucha contra el crimen, organizado o desorganizada, se tienen que respetar los derechos humanos, y no violar códigos judiciales o dispositivos del derecho a la vida.

La policía no está para la venganza, sino para ser un auxiliar de la justicia. Su deber es detener a los implicados en un hecho que viola la Ley, ¡y ya!. De ahí en adelante le toca hablar a la justicia.

No puede haber en el país un justiciero de las sombras. Donde se han implementado medidas letales fuera de la justicia, fracasa el principio de Ley.

Tenemos que ser claro, a la Policía no se le puede atar las manos. Si los delincuentes oponen resistencia al momento de ser detenidos, la autoridad tiene que aplicar principios de defensa, que llevan a los intercambios de disparos.

¿Se justifican los intercambios de disparos?. ¿Son correctas las muertes extra-judiciales?.

Para ser objetivo, hay casos muy específicos con bandidos que no pueden ir a las cárceles.

Es una brecha muy estrecha, donde si se podría justificar el intercambio de disparo.

En sentido general hay que respetar los derechos del detenido, y trancarlo, hasta que se le haga un juicio donde se le condene por los hechos cometidos. Los intercambios de disparos de forma alegre, son un síntoma de que no se tiene confianza en el sistema judicial.

La justicia no puede actuar por venganza, si no aplicación de la pena, de acuerdo con el delito cometido. Muchos dominicanos no tienen fe en la justicia, por múltiples razones que vienen de antaño, y las cuales han sido superadas al día de hoy.

En mis tiempos de reportero, para radio, periódicos o televisión –cuándo me tocó cubrir el Palacio de Justicia- era normal que muchas sentencias estuvieran ambientadas por las grandes oficinas de abogadas que estaban ubicadas en la zona.

Verdad o mentira, fue una época en que parte del estamento judicial estaba en la búsqueda de cuartos: pero ese tiempo ya pasó. Todavía en ese torbellino, muchos jueces, la mayoría diría, eran serios y honorables.

El intercambio de disparos debe ser el último tramo del camino para doblegar a un delincuente. Hay que tener fe y esperanzas en el estamento judicial. Ahora, lo que no se puede permitir bajo ninguna circunstancia, es que el crimen, organizado o desorganizado, doble la rodilla de la sociedad dominicana. ¡Ay!, se me acabó la tinta.